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lunes, 13 de enero de 2014

CRISIS DE LACTANCIA O CRECIMIENTO

Llevo unos días de poco dormir con la peque. 

Se pega toda la noche en la teta, de una a la otra y vuelta a empezar. 
No le vale chupete, ni mimos, ni achuchones. Solo teta. De una a la otra y vuelta a empezar.


Si a esto añadimos que tienen casi nueve meses y una curiosidad innata que hace que por el día este más a lo que ve que a la teta o a dormir, tenemos noches joteras.

Son normales estos ajusten cuando se da pecho, al fin y al cabo es una oferta- demanda que tiene que ir ajustándose, y ¿qué es más sencillo que, mamar más cuando más hace falta?

Suele haber varias sobre todo durante el primer año, para ajustarse a las necesidades de cada momento. Y serán más o menos intensa y duradera según el niño.

La solución; teta a demanda, para que el ajuste sea efectivo, y paciencia, mucha paciencia. Ayuda estar en calma en las tomas y ofrecer antes de que lleguen a llorar.

Seguramente serán unos días algo más duros, pero solo serán unos pocos días y luego todo volverá a la normalidad.

Es difícil que si dejamos que nuestro pecho se ajuste a la demanda tengamos problemas de cantidad o calidad, al fin y al cabo estamos diseñadas para dar de mamar.
Pero también es normal que las dudas e inseguridades nos ataquen; se quedará con hambre, mi leche ya no alimenta, me quedo sin leche... Sobre todo si el entorno opina así y nos llena de este tipo de mensajes.

Por eso es importante saber, comprender y pensar que es una fase, que en unos días pasa y cuya solución es seguir ofreciendo pecho a demanda.

Os dejo dos enlaces, ALBALACTANCIA y AMAGINTZA, donde lo explican y aclaran.

¿Habéis pasado alguna crisis? ¿Qué hiciste?

miércoles, 9 de octubre de 2013

RESPETO, ¿RESPETO?

Según la RAE la palabra Respeto viene de respetus, atención, consideración.
1.Veneración, acatamiento que se hace de alguien.
2. Miramiento, consideración, deferencia.

Es una palabra que suele usarse. Algo que los adultos pedimos y esperamos de los demás; que nos atiendan, consideren, incluso acaten. Y que normalmente hacemos con otros adultos.


Sí, adultos, no personas, ya que cuando se trata de niños solemos pedir y exigir de una forma u otra, pero a veces se nos olvida dar.
En el tiempo que llevo criando a mi mayor he visto claras faltas de respeto hacia los niños, algo que entre adultos no toleraríamos.

Sueño; a veces pretendemos que se adapten a nuestras necesidades, marcando cuando y cuanto tiempo tienen que dormir (es decir, desde las 9 y del tirón, por ejemplo) muchas veces sin entender, saber o respetar que el sueño similar al de un adulto se adquiere con el desarrollo del niño. 
Es normal y necesario que un bebe se despierte por la noche y por el día, se llama instinto (algo puro que son los bebes) y que le lleva a asegurarse alimento, seguridad y protección.
Hay padres que no respetan los ciclos y aplican métodos no demasiado beneficiosos para que los niños no molesten por la noche (que el niño seguirá despertándose, pero ha aprendido a no pedir ayuda).
Y sí, todos los bebes y niños acaban durmiendo del tirón, durmiéndose solos y dejando la cama de los padres. Respetemos su ritmo y desarrollo.

Alimentación.
Los adultos pretendemos que los niños coman cuándo, como y lo que nosotros digamos, independientemente del hambre, gustos o apetencias.
Clarooo! Los adultos siempreeee comemos de todo, en la mesa sentados y nos acabamos todo el plato. Y si no es así, nos quedamos sin postre, salir, jugar...
Yo no como de todo, no me gusta todo, a veces como en el salón, otras de pie, o me hago un bocata porque me apetece...
Pero claro, un niño tiene que aprender, no podemos RESPETAR su desarrollo y dejar que sea su cuerpo el que le diga cuando tiene hambre y cuando esta lleno, o que es lo que más le apetece comer (sí, hay que controlar que coman variado y sano, pero si no le gusta la alubia verde pero si el puré de calabacín, ¿por qué tengo que empeñarme en que coma la alubia?) o como quiere comérselo.
Dejemosles que se autorregulen, para que sean adultos sanos y equilibrados

Actividades;
Estos días coincide que estoy viendo niños a los que no les gusta el cole (menores de 6 años) o la actividad extraescolar que toca.
El cole no es obligatorio hasta los 6 años y entiendo que hay familias que no hay otra opción que el que el niño vaya. Pero también hay otras que no.
Niños llorando, y padres cabreados, por no querer ir.
No RESPETAMOS que al niño no le guste, no le apetezca o no quiera... Tiene que ir y punto. 
La actividad, horario, y demás (hablo de niños de infantil) las eligen los padres. Puede que haya sido el niño consultado, pero dudo mucho que sea consciente de que es ir a pintura, deporte e ingles después del cole y siempre; independientemente del cansancio, gustos...
Por que,... ¿cuantos mayores dejamos de ir al gimnasio, ingles... porque estamos cansados, tenemos otro plan o simplemente llueve?
Los niños tienen que ir siempre, a todo. Haga el tiempo que haga, lo cansados que estén o les guste o no.
Valeeee, siiii a veces se cede... Pero después de haber insistido una y mil veces.
Respetemos sus gustos, intereses y momentos. Les haremos conscientes de sus intereses.

Decisiones;
Todas las decisiones las tomamos los adultos; qué hacemos (porque si hay algo que hacer el parque queda para el final), cómo y cuándo. 
Lo que se visten, comen, hacen, cuando descansan, a donde van y con quien...
No pasa nada porque un niño decida que ponerse (si prefiere ir en chándal al vaquero, o la falda roja con leotardos verdes, o si quiere un abrigo en lugar de otro) quitando el asegurarnos que se ajuste al tiempo. 
O qué hacer. Nosotros dejamos para otro día muchas cosas; por hacer otras, por estar a gusto con algo...
Dejemosles decidir en aquello que puedan y que desarrollen el poder de decisión.

Compartir; 
TODOS los niños tienen que compartir sus preciados juguetes con otros niños desconocidos.
Claroooo! Yo dejo mi móvil al primero que me lo pide en la calle y mi coche al que se sienta a mi lado en el bus.
¿Por qué no CONSIDERAMOS que la importancia que nuestros niños dan a sus cosas son igual de importantes para ellos que las nuestras para nosotros?
Respetemos sus cosas y enseñemosles a respetar las de los demás.

Muchas veces incoscientemente o por miedo, desconocimiento, perspectiva adulta... no respetamos los ciclos, gustos, intereses, desarrollo de nuestros hijos. Marcamos su camino según nuestra perspectiva, aun cuando ellos podrían tomar parte y ser parte y responsables de ella.

Respetemos a los niños y no hagamos lo que no nos gustaría que hiciesen con nosotros.

Pongamonos a su altura y veamos sus potenciales, desde el respeto, consideración y con atención. Seguro nos sorprendemos.

lunes, 30 de septiembre de 2013

MI CRIANZA


La crianza de mis hijos me está llevando por nuevos espacios. 

Espacios donde me siento cómoda y ponderada, sin dudas cuando alguien me pregunta, ya que la información que tengo y mi experiencia hacen que no tengas dudas.
La lactancia y el porteo han sido para mi dos grandes descubrimientos.

Dar el mejor alimento que puedo darle y llevarlos siempre cerca es lo que mi instinto me dice. Y mi instinto siempre me hace buscar la información suficiente para aclarar cualquier duda.

Con mi mayor acudí a grupos de lactancia buscando información, y sobre todo apoyo, en la a veces, dura experiencia de la maternidad. 
Con mi peque voy a los mismos grupos para dar mi apoyo a nuevas madres.

Con mi mayor busque y me informe sobre las mejores formas de porteo, con la peque la gente me para por la calle a preguntar.

La experiencia me ha dado mucho. Y mi mayor me ha enseñado, y cada día me enseña algo nuevo. 

Posiblemente si mi mayor no fuese tan intenso, inquieto, emocional... yo no sería la madre que soy hoy. Sería una madre diferente.

La peque lleva mucho de ventaja, ya que su mama conoce cada fase, cambio, posible momento... y cuenta con la experiencia y algunas herramientas para gestionarlo. Aun y todo ella me enseña la calma y la felicidad.

Por eso mi maternidad me ha trasformado y dado tanto que necesito trasmitirlo a los demás. 

Por ello mi necesidad de un blog (ahora también twitter y facebook), de acudir a cada encuentro de madres lactantes y a implicarme más en todo este mundo. 

Estoy creciendo, aprendiendo y cambiando gracias a mis niños. Porque ellos me están enseñando a sacar lo mejor y cambiar lo peor.
Porque aprendemos de la mano y hacemos el camino juntos.

jueves, 25 de julio de 2013

¿POR QUÉ DEJAN DE COMER LOS NIÑOS?

Esta mañana comentaba con una amiga que ella estaba preocupada porque su niña de cuatro años llevaba unos días sin comer apenas. La niña solo quería galletas, helado y yogurt. No quería “comida” a pesar de decir tener hambre.
Las ideas de mi amiga y las mías sobre crianza tienen matices parecidos pero formas diferentes. Cada uno educa y cría como quiere y puede, eso de entrada. Ella estaba agobiada por este hecho y después de varios minutos al teléfono no sé si le ha servido hablar conmigo o no.
He intentado trasmitirle lo que yo pienso cuando mi hijo de edad similar hace algo que llega a preocuparme; no comer de todo, no dormir,… y que tras haber leído mucho a Carlos González en “Mi niño no me come” y a Rosa Jove en “Dormir sin lágrimas” me han ayudado a tomarme con más calma, que no menos preocupación, esto de la crianza.
A mí me ha dejado o reafirmado algunas cosas que ya sabía; CUANDO UN NIÑO DEJA DE COMER ES POR ALGO.
Puede ser este calor aplastante que a los adultos nos deja agotados e inapetentes; ¿si a nosotros se nos quita el hambre, porque a los niños no?
El cambio de rutina, se acaba el cole, cambio de horarios y actividades, empezar actividades nuevas a veces en sitios nuevos (campamentos urbanos, abuelos, etc.) puede hacer que el niño se descoloque y lo acuse con la comida.
Nuevos hermanos, bien recién nacidos o algo mayores que comienzan a hacer gracia. Lo que suele llamarse celos o pelusa, que para mí es algo tan lógico como la necesidad de aceptar algo nuevo. Si ese niño que antes tenía toda la atención deja de tenerla por un hermano y además ya no hay cole, y la única forma de que sus padres le hagan caso es “portándose mal” o dando “problemas con la comida”, es normal que lo haga, es decir; cuando estoy entretenido o jugando no me hacen caso porque están pendientes de mi hermano, yo quiero y necesito que me lo hagan, así que ¿cómo llamo su atención?
O un cumulo de cosas.
Si un niño sano; sin problemas de salud, con energía y que sigue jugando, riendo, corriendo, etc. deja de comer, busquemos un motivo. Seguramente está pidiendo más atención en exclusiva, más estar pendiente de él, más estar.
Preguntémosles, dediquemos un tiempo en exclusiva a ellos (cada uno de los adultos), pongamos palabras a sus sentimientos y ayudémosles a encontrar otra forma de expresarlo.
Porque se nos olvida que los niños necesitan sentirse queridos, protegidos y que a pesar de los cambios nos siguen teniendo. Y si a las buenas no lo logran, lo harán a las malas.
¿No lo haríamos nosotros igual?