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viernes, 1 de agosto de 2014

LACTANCIA MATERNA, NUESTRA HISTORIA

El día 1 de agosto se celebra el Día Mundial de la Lactancia Materna, alargándose durante toda la semana con diferentes actos e iniciativas. En España se celebra en septiembre- octubre debido a la época estival.

Este año desde Maternidad Continuum ha decido organizar un carnaval de blogs, y aquí aportamos nuestro granito de arena.
Hace cinco años yo estaba embarazada y mi visión del tema era muy diferente a como es ahora.
No había visto mucha lactancia en mi familia, yo misma fui destetada debido a un periodo largo de ingreso hospitalario que no se lo puso fácil a mi madre, a los tres meses.
Para mi los bebes comían y dormían, esto último ellos solos en sus cunas con sus musiquitas y lucecitas, y en sus propios cuartos.
Los bebes tomaban teta un tiempo y luego empezaban con la comida.
Decidimos parir en casa por el pánico de mi compañero al hospital, entre otras cosas, y empezamos a informarnos y a formarnos.
Y empecé a cambiar.
Descubrí que la naturaleza del bebe, y con el respaldo de la OMS y la Asociación Española de Pediatría, era aconsejable la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y complementaria con otros alimentos hasta los dos años, a partir de hay hasta que mamá y bebe quieran.
También descubrí la naturaleza e instintos de los bebes, la importancia de piel con piel, el porteo, etc. Pero esto da para otro post.
Nuestros planes iniciales de parto en casa no fueron posibles. En la semana 35 me puse de parto y después de 26 horas nacía mi bebe.
Nada más nacer me lo colocaron encima unos segundos, suficientes para quedar enamorada de él, y se lo llevaron.
Fue duro para mi y para él. Ni el hospital donde estábamos ni el protocolo de neonatología contemplaban la lactancia a demanda ni el método canguro.

Por suerte a los cuatro día estábamos en casa.
Los primeros días fueron complicados, no teníamos experiencia como padres y nuestro bebe era tan pequeño. Surgían dudas, angustia, temor... Por suerte tenía el contacto de la matrona que nos iba a atender en casa y de dos grupos de lactancia.

En mi lactancia fueron y han sido fundamentales Amagintza y La Liga de la Leche . Ambas con diferente metodología y forma de funcionamiento son muy importantes a la hora del apoyo a las madres lactantes, tanto para buscar información, aclarar dudas o resolver problemas.

Sin duda mi primera lactancia fue dura pero placentera; mi bebe mamaba cada hora o dos horas de día y de noche, necesitaba la teta para dormirse y mantenerse dormido, mi reflejo de eyección era impresionante hasta más allá del año, fue su alimento principal hasta el año y medio...
Al cumplir el año la pediatra vio un posible frenillo (lo que me ayudo a entender muchas cosas) que no le había afectado en la lactancia.
Él continuo mamando hasta los tres años y medio. Cuando contaba con algo más de dos y medio me quede embarazada y a pesar de que la producción de leche bajo hasta mínimos, él siguió mamando.
Sufrí agitación del amamantamiento más o menos fuerte a temporadas durante todo el embarazo, incluso planteándome el destete por la angustia que me suponía, pero logramos superarlo con ejercicios de calma y negociación.
Cuando volvió a subir la leche había perdido el reflejo de succión y olvidó la mecánica de mamar, a pesar de ello siguió pidiendo teta en momentos concretos.
Con la peque seguimos con el pecho tras quince meses. Con ella ha sido más sencillo ya que mi información es mayor, más clara y en nuestra m(p)aternidad lo tenemos  todo bastante claro.
Aun y todo mi peque también es una gran mamadora, también tiene frenillo, aunque como a su hermano, no le ha dificultado la alimentación.
Durante estos casi cinco años he pasado perlas de leche, obstrucciones y mastitis como comente aquí, pero mi lactancia me ha enseñado mucho sobre mis hijos, sobre la maternidad y sobre mi misma.
También me ha enseñado que a veces no es fácil y que hay muchas mamás que lo pasan realmente mal, mamás que logran superar las dificultades y otras que no, igual que hay madres que deciden no amamantar.
Todas madres, amantes de sus hijos y buenas madres.
Creo, por mi experiencia, que es fundamental un buen apoyo e información en lactancia para lograr que todo vaya bien. Bien por iniciativa propia o buscándolo en profesionales o madres con experiencia.
Porque la lactancia materna es lo mejor para la crianza de un niño, pero lo fundamental es una madre tranquila y presente.

Por eso Feliz Día Internacional de la Lactancia Materna; Lactancia Materna, un triunfo para toda la vida.


lunes, 12 de mayo de 2014

LACTANCIA; OBSTRUCCIÓN, PERLA DE LECHE Y MASTITIS

Hará un mes pase la que espero sea la última mastitis. Digo espero, por haber sido al menos la sexta o séptima desde que comencé con la lactancia, hace cuatro años.

Comenzó con un pequeño bulto u obstrucción en la parte superior externa del pecho, al no ser tampoco la primera, en seguida empecé a colocar a mi bebe con la barbilla en dirección al bulto, a fin de que con fuerza completa de lengua y barbilla redujese el bulto.

Al poco apareció una perla de leche o punto blanco en el pezón. Tanto el bulto como el punto molestaban al mamar.

Seguí colocando a mi bebe con la barbilla en dirección al bulto, a la vez que daba masajes para intentar reblandecerlo en las tomas y en las duchas.
El punto blanco intente extraerlo manualmente y también con una aguja. Es importante esterilizar muy bien la aguja y hacerlo tras la toma, que es cuando suele estar más blanda y hacia afuera. Hay que tener cuidado y estar segura, si no se esta es mejor acudir a centro de atención a la mujer o matrona correspondiente.
A los dos días ambos problemas desaparecieron.

He de decir que llevaba un tiempo extrayéndome leche, o al menos intentándolo ya que nunca he conseguido sacar más de 20 ml por ambos pechos, ya que estaba donando leche para otra persona (tema que quizá trate en otro post).
En principio no debe influir el sacaleches en la generación de obstrucciones y mastitis, siendo en ocasiones recomendadas, pero tras mi experiencia he visto que puede ser el causante principal de mis episodios de obstrucciones y mastitis, ya que parece que me hacen aumentar la producción pero no extraen lo suficiente.

A la semana de superar, supuestamente, la obstrucción y perla de leche, comencé a sentirme mal; malestar general, dolor en el lateral del pecho y fiebre. Inmediatamente me puse alerta ya que son signos de infección y mastitis.

Al día siguiente apareció la zona enrojecida y aumento de los síntomas anteriores. Tras hablar con mis compañeras del grupo de apoyo a la lactancia decidí acudir a mi médico de cabecera para solicitar antibiótico. Al mismo tiempo comencé con antiinflamatorio.

El tratamiento de la mastitis no afecta al niño, ni el antibiótico ni la infección en el mismo.

Me recetaron antibiótico e ibuprofeno. Lo ideal sería realizar una analítica de la leche a fin de detectar la bacteria concreta y aplicar el antibiótico adecuado, pero no es algo habitual o que suela hacerse de forma sistemática, al menos en Navarra.

Al mismo tiempo que el antibiótico y antiinflamatorio comencé a tomar; lecitina de soja (ayuda a diluir la leche y así pasa más ligera por el conducto, a la vez que evita mayor retención) y prebiótico (en esta ocasión comencé con Lactancia Hereditus, específico para mastitis).
Mi bebe empezó a rechazar ese pecho, únicamente lo aceptaba dormida. Y como he comentado antes el sacaleches no era una opción. Es muy importante drenar la leche acumulada y extraerla completamente, así que lo hice de forma manual.
Llenaba la bañera con el agua lo más caliente posible. Dedicaba un par de minutos o tres a masajear el pecho de fuera hacia dentro de forma circular, a fin de ablandar el pecho, y entonces utilizando el pulgar hacia presión hacia afuera sacando la leche acumulada.
Tanto el agua como el masaje ayudan a que la zona este más manejable, la extracción manual es efectiva ya que notas donde esta cada bulto y puedes notar su dureza. La leche acumulada salía en tono amarillento y en forma de hilos.
Repetí la operación un total de tres días alternos, ya que la demanda de dos niños no me permitió hacerlo de otra forma.
El resto del tiempo colocaba a ratos el calor de una manta eléctrica y seguía masajeando la zona.
Al cabo de cinco días tanto la inflamación como la infección habían desaparecido. A pesar de todo seguí tomando el antibiótico hasta finalizar el tratamiento.

Es fundamental conocer la información y los síntomas de estos problemas a fin de poder actuar lo más pronto posible.

Me ha parecido importante compartir mi experiencia, por si alguien puede necesitarla.

¿Vosotras habéis tenido alguna vez algún problema en el pecho? ¿Tenéis algún truco en estas situaciones?