Me cabrea, mucho.
Me cabrea mucho que mi hijo de cuatro años venga diciendome que le han pegado e insultado en el cole.
Me cabrea.
En casa no se pega, a nadie. Nunca.
En casa no se insulta, ni se usan palabras peyorativas. Cuidamos mucho lo que decimos.
No somos perfectos y por eso alguna vez levantamos la voz o decimos algo no del todo correcto. Y nos disculpamos.
Por eso me cabrea que mi hijo me diga que le han pegado o insultado sin motivo. Niños de su edad.
Que le empujen o digan pequeñajo, que le den un puñetazo sin venir a cuento...
Me cabrea.
Y me cabrea, no por los niños, si no por sus padres.
Niños a los que se ve solos, donde nadie marca límites.
Niños a los que se trata mal y maltrata.
Niños a los que no se respeta.
No tienen voz ni voto.
Niños a los que se grita, avergüenza y humilla.
Y eso lo he visto en el patio del cole. Tristeza.
Porque llamar llorica, quejica, pequeñajo... son palabras despectivas, aunque se las digamos a nuestro hijo (más por eso) cuando nos sacan de quicio.
Porque gritar y quitar las cosas a la fuerza o dar un manotazo, es tratar mal, aunque sea porque nos hemos enfadado con nuestro hijo.
Porque no hacer nada, ni decir nada, cuando nuestro pequeño pega o insulta, es no poner límite, aunque estemos cansados.
Porque no escuchar lo que nos piden o quieren nuestros hijos, no es respetar, aunque lo repitan mil veces.
Y será difícil, y a veces no sabremos que hacer, y nos desbordaremos.
Nadie es perfecto.
Pero padres y madres, todo eso que haceis y no haceis, la forma de tratar a vuestros hijos, les hace ser como son.
Son nuestro reflejo. Y ese reflejo, afecta a los demás.
Tratemos a los niños como nos gusta que nos traten a nosotros.
Tengo dos hijos que se alimentan de esta unión de palabras; TETA Y AUPA. Teta desde que nacieron y hasta que ellos quieran. Y aupa (contacto, porteo, aupi...) como alimento emocional esencial para los niños. Mis vivencias, opiniones e ideas para afrontar algo tan importante como la maternidad.
Mostrando entradas con la etiqueta cole. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cole. Mostrar todas las entradas
miércoles, 26 de febrero de 2014
miércoles, 9 de octubre de 2013
RESPETO, ¿RESPETO?
Según la RAE la palabra Respeto viene de respetus, atención, consideración.
1.Veneración, acatamiento que se hace de alguien.
2. Miramiento, consideración, deferencia.
Es una palabra que suele usarse. Algo que los adultos pedimos y esperamos de los demás; que nos atiendan, consideren, incluso acaten. Y que normalmente hacemos con otros adultos.
Sí, adultos, no personas, ya que cuando se trata de niños solemos pedir y exigir de una forma u otra, pero a veces se nos olvida dar.
En el tiempo que llevo criando a mi mayor he visto claras faltas de respeto hacia los niños, algo que entre adultos no toleraríamos.
Sueño; a veces pretendemos que se adapten a nuestras necesidades, marcando cuando y cuanto tiempo tienen que dormir (es decir, desde las 9 y del tirón, por ejemplo) muchas veces sin entender, saber o respetar que el sueño similar al de un adulto se adquiere con el desarrollo del niño.
Es normal y necesario que un bebe se despierte por la noche y por el día, se llama instinto (algo puro que son los bebes) y que le lleva a asegurarse alimento, seguridad y protección.
Hay padres que no respetan los ciclos y aplican métodos no demasiado beneficiosos para que los niños no molesten por la noche (que el niño seguirá despertándose, pero ha aprendido a no pedir ayuda).
Y sí, todos los bebes y niños acaban durmiendo del tirón, durmiéndose solos y dejando la cama de los padres. Respetemos su ritmo y desarrollo.
Alimentación.
Los adultos pretendemos que los niños coman cuándo, como y lo que nosotros digamos, independientemente del hambre, gustos o apetencias.
Clarooo! Los adultos siempreeee comemos de todo, en la mesa sentados y nos acabamos todo el plato. Y si no es así, nos quedamos sin postre, salir, jugar...
Yo no como de todo, no me gusta todo, a veces como en el salón, otras de pie, o me hago un bocata porque me apetece...
Pero claro, un niño tiene que aprender, no podemos RESPETAR su desarrollo y dejar que sea su cuerpo el que le diga cuando tiene hambre y cuando esta lleno, o que es lo que más le apetece comer (sí, hay que controlar que coman variado y sano, pero si no le gusta la alubia verde pero si el puré de calabacín, ¿por qué tengo que empeñarme en que coma la alubia?) o como quiere comérselo.
Dejemosles que se autorregulen, para que sean adultos sanos y equilibrados
Actividades;
Estos días coincide que estoy viendo niños a los que no les gusta el cole (menores de 6 años) o la actividad extraescolar que toca.
El cole no es obligatorio hasta los 6 años y entiendo que hay familias que no hay otra opción que el que el niño vaya. Pero también hay otras que no.
Niños llorando, y padres cabreados, por no querer ir.
No RESPETAMOS que al niño no le guste, no le apetezca o no quiera... Tiene que ir y punto.
La actividad, horario, y demás (hablo de niños de infantil) las eligen los padres. Puede que haya sido el niño consultado, pero dudo mucho que sea consciente de que es ir a pintura, deporte e ingles después del cole y siempre; independientemente del cansancio, gustos...
Por que,... ¿cuantos mayores dejamos de ir al gimnasio, ingles... porque estamos cansados, tenemos otro plan o simplemente llueve?
Los niños tienen que ir siempre, a todo. Haga el tiempo que haga, lo cansados que estén o les guste o no.
Valeeee, siiii a veces se cede... Pero después de haber insistido una y mil veces.
Respetemos sus gustos, intereses y momentos. Les haremos conscientes de sus intereses.
Decisiones;
Todas las decisiones las tomamos los adultos; qué hacemos (porque si hay algo que hacer el parque queda para el final), cómo y cuándo.
Lo que se visten, comen, hacen, cuando descansan, a donde van y con quien...
No pasa nada porque un niño decida que ponerse (si prefiere ir en chándal al vaquero, o la falda roja con leotardos verdes, o si quiere un abrigo en lugar de otro) quitando el asegurarnos que se ajuste al tiempo.
O qué hacer. Nosotros dejamos para otro día muchas cosas; por hacer otras, por estar a gusto con algo...
Dejemosles decidir en aquello que puedan y que desarrollen el poder de decisión.
Compartir;
TODOS los niños tienen que compartir sus preciados juguetes con otros niños desconocidos.
Claroooo! Yo dejo mi móvil al primero que me lo pide en la calle y mi coche al que se sienta a mi lado en el bus.
¿Por qué no CONSIDERAMOS que la importancia que nuestros niños dan a sus cosas son igual de importantes para ellos que las nuestras para nosotros?
Respetemos sus cosas y enseñemosles a respetar las de los demás.
Muchas veces incoscientemente o por miedo, desconocimiento, perspectiva adulta... no respetamos los ciclos, gustos, intereses, desarrollo de nuestros hijos. Marcamos su camino según nuestra perspectiva, aun cuando ellos podrían tomar parte y ser parte y responsables de ella.
Respetemos a los niños y no hagamos lo que no nos gustaría que hiciesen con nosotros.
Pongamonos a su altura y veamos sus potenciales, desde el respeto, consideración y con atención. Seguro nos sorprendemos.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Y VOLVEMOS AL COLE
Mi mayor se paso el día anterior nerviosito, tan nervioso que no paraba de enfadarse y llorar.
El verano lo ha pasado preguntándome cuando empezaba, y es que ha acabado aburriéndose.
Es un niño con mucha energía, que ahora juega a correr y saltar, y yo, con una bebe en portabebe tenía difícil seguirle.
Así que ayer empezó feliz, saltando, bailando y muy contento.
Yo no me lo creía.
Nos costo mucho la adaptación el año pasado, de hecho, hasta el final yo tenía que entrar con él, esperar un ratito y dejarle en contacto con la profe. Igual le paso el año anterior en la escuela infantil.
Tuvimos suerte con la tutora, que es un sol y lo acogió y acepto su ritmo desde el principio.
Hubo días que no quiso ir, días de quedarse triste, días que salía muy enfadado... Y alguno en que estaba contento y con ganas. Me decía que prefería quedarse conmigo que ir.
Al principio la adaptación fue complicada, por que además de clase tenía que quedarse a comer y un ratito en la guarde a la mañana, y lo llevo muy mal.
Yo me quede embarazada y por suerte en diciembre me dieron la baja, todo mejoro. Yo le dejaba y recogía en clase.
No fue por la tarde más que un mes en todo el curso. Al principio por que necesitaba su siesta, pero luego, prefería no ir. Y lo respetamos.
En abril, al nacer su hermana, volvimos un poco atrás. Le costaba quedarse, no quería ir...
Y así pasamos el curso.
Ver que este curso empieza contento, con ganas y quedándose a gusto me hace pensar que el tiempo que necesito el año pasado por todos los cambios y el confiar en su ritmo a ayudado.
Quizá en unos días cambie, quizá siga contento. Sea como sea estaremos con él, a su ritmo y con sus necesidades. Entendiendo que su ritmo es así y necesita tiempo para hacerse a las nuevas experiencias.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


