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lunes, 21 de julio de 2014

ME GUSTARÍA...

Estos días me estoy encontrado en las redes e internet noticias sobre secuestro de niñas en África, matrimonios de menores en campos de refugiados, avisos sobre como evitar violaciones, violencia de género.. que además de darme un coraje y rabia impresionantes me hacen, junto con otros temas menos violentos; la visión de la mujer en la publicidad, los cánones de belleza... plantearme muchas cosas en relación a mis hijos.

Tengo una niña y un niño. Al oír noticias de este estilo principalmente pienso en mi niña, como principal afectada (la palabra víctima no me gusta) pero al pararme a pensar un poco más veo la importancia que tendrá también mi hijo.

Estos días pensando en todo esto he analizado lo que me gustaría inculcarles a mis hijos, a los dos, para que cada uno pueda enfrentarse y vivir la vida de la forma más positiva.

- Me gustaría que amases sus cuerpos, con lo que tienen y son. Que viesen la belleza de sus formas, sean las que sean. Que se sientan poderosos con ellos, independientemente de que intenten venderles los cánones de delgadez o gordura, fuerza o ligereza.

- Me gustaría que sintiesen sus cuerpos como algo perfecto; entendiendo que es la menstruación, con sus ciclos y cambios, como dar y sentir placer con ellos, sus limitaciones y potencias. Ver positivamente todo lo que nos venden como algo negativo y que no lo es realmente .

- Me gustaría que fuesen fuertes para luchar contra las injusticias, tanto hacia ellos como hacia los demás. Que no acepten como algo normal las agresiones, vejaciones o insultos, aunque pretendan normalizarlos en algunos medios, ni hacia ellos ni a los demás. Pero que sepan defenderse frente a ellas en caso necesario.

- Me gustaría que luchasen por lo que consideran justo y creen que deben defender. Que peleen por aquello que quieren hasta lograrlo.

- Me gustaría que se aceptasen tal y como son. Conociendo sus límites y puntos fuertes. Y así poder potenciar todo lo que son.

- Me gustaría que fuesen felices con su vida. Habiendo elegido como vivirla, sabiendo lo que quieren y sintiéndose a gusto con ello.

- Me gustaría que se respetasen a ellos y respetasen a los demás.

Hoy día estamos condicionados por lo que nos venden en la publicidad, televisón,... Personas físicamente perfectas (altas, delgadas, sin imperfecciones...), con éxito laboral, familiar y social, con todos los medios materiales y que son felices por ello. Pero esto ¿es real? ¿Es posible?

Yo creo que no.
Creo que nos hemos desconectado de nosotros mismos, no nos escuchamos, no escuchamos lo que dice nuestro cuerpo, ni nuestra mente, solo perseguimos el ideal impuesto; perfección, canon de belleza, estereotipos, ...
La regla no se tiene que sentir ni notar, tenemos que comprarnos cientos de cremas para arrugas, celulitis, vientre plano, manos, uñas, pelo... Nuestra ropa y calzado tiene que quedarnos a la perfección, perfectamente limpio y planchado,... Casas impecables,grandes, conjuntadas, limpias, como catálogos...  Niños perfectos que no manchan, chillan ni lloran... Con trabajos de éxito y bien pagados...
¿De verdad? Alguien es así.

Hemos llegado a un punto en que nosotros no somos importantes y sí lo que tenemos o hacemos.
Donde no nos conocemos por que nos hemos desconectado, hasta tal punto, que no sabemos quienes somos.
Donde salirnos de esos valores que nos venden hace que nos sintamos mal.
Donde vemos lo que no tenemos, pero somos ciegos a los que los demás no tienen o han perdido. No vemos ni aquello que tenemos.
Donde estamos más preocupados de conseguir ese conjunto o móvil de última generación que ver como esta nuestro vecino o no digo ya ir más lejos (vivimos en un mundo lleno de conflictos de todo tipo)

Vivimos en un mundo donde en muchos espacios la mujer esta vista como objeto o mercancía, de compra- venta, de intercambio, como ser inferior al hombre.
Y aquí y más lejos esto es visible; niñas casadas a la fuerza, secuestros, violaciones, mutilación, ataques, violación de derechos,... violencia de género, acoso y desigualdad laboral, violencia obstétrica,...

Y yo no quiero eso para mis hijos. Así que intentare y luchare por lograr cada uno de los "Me gustaría..." por que se respeten y respeten, por que conozcan sus derechos y los defiendan, por que sean fuertes y no piensen que no hay nada que hacer y por aquellos que se marquen mis hijos.

Y a vosotras, ¿qué os gustaría?

miércoles, 25 de junio de 2014

MI MATERNIDAD, EL CAMBIO

Llevo tiempo sin escribir, bastante. No por falta de inspiración o no tener temas a tratar, sino por encontrarme en un momento de trabajo interno que me ha tenido centrada en mí.
Todo comenzó con mi primera maternidad. Un parto e inicio de maternidad complicado por la brutal vivencia en la separación con mi hijo. Siguió con un bebe que me necesitaba constantemente, día y noche, sin darme tregua y con momentos de crisis y saturación.
Comencé a ver cosas que no me gustaban, algo que ya había percibido antes pero ahora me reflejaban al verdadero monstruo que salía cuando estaba saturada, cansada, agotada...
Y no me gustaba.
No era lo que quería para mi bebe, ni para mi familia, ni para mí.
No cuadraba con lo que queríamos y hacíamos gran parte del tiempo.
Y a pesar de intentarlo, vi que yo sola no podía con él.
Así que acudí a un profesional, alguien que pudiese ayudarme. Yo siempre he considerado que deberíamos tener médico,  fisioterapeuta... y psicólogo de cabecera, alguien que pueda ayudarnos a gestionar, conocer y manejarnos a nosotros mismos.
Después de un intento fallido, yo sabía que el cambio tenía que ser en mí, hacía adentro, y no en los demás. Busque otro profesional con el que estuve un tiempo largo, hasta mi segunda maternidad.
Con él encontré el motivo de mi monstruo, de donde venía, porque estaba, y me ayudo a contactar con mi niña interior. Encontré la base con la que poder empezar a cambiar eso que no me gustaba y que sabía que afectaba a las personas que más quería.
También me enseñó a aceptar mi cansancio, evitar el agotamiento extremo y a reconocer las señales que me mandaba mi mente para poder adelantarme a mi monstruo.
A aceptar que ser madre, trabajadora, ama de casa, amiga, compañera,... supone un esfuerzo impresionante que cuando no se duerme suficiente y hay un bebe muy demandante puede generar niveles de agotamiento extremo.
Sí, parece mentira, pero el sentimiento de supermama, el pretender poder con todo, añadido a temas que estaban escondidos desde mi infancia, hacía que todo esto, tan lógico, a veces se me escapase.
Comencé mi segunda maternidad fuerte, con energía renovada, perdonándome por sentirme así y con otra visión.
Y he seguido trabajando en mí, en conocerme y reconocerme.
En esta segunda maternidad he descubierto el poder del ciclo femenino, mujeres cíclicas con la luna y la menstruación, conectadas con la tierra y la feminidad, gracias a Casa de LunaDe mi maternidad y otros demonios he profundizado en el autoconocimiento, en mi niña interior, en afirmaciones que me ayudan a reconectar conmigo, seguir profundizando en mí y en mi esencia.
Gracias a talleres que he podido hacer con ella, a mi inquietud y necesidad de conocimiento, a no aceptar aquello que no me gusta de mi e intentar cambiarlo he vuelto a conectar con mi esencia. El monstruo ha desaparecido.
Sí que me enfado, sí que me agobio, me canso y agoto, me desespero a veces y aun me queda un largo camino por recorrer. Pero he cambiado. Siento que estoy, poco a poco más conectada con mi niña interior, con mi cuerpo y mi mente, con mi esencia.
Y ello me ayuda a estar más conectada con mis hijos, más centrada en la estabilidad emocional de todos, en poder acompañarles en su crecimiento como queremos hacerlo, desde el respeto, la comprensión, el amor, y el conocimiento de uno mismo.
Creo que es necesario que cada una de nosotras nos escuchemos y veamos si todo está como queremos que esté o si podemos cambiar, mejorar o hacer las cosas de otra forma. Si esto podemos hacerlo solas, en compañía, con un grupo de iguales o apoyo profesional. Y si no podemos, busquemos la ayuda necesaria para poder hacerlo.
La maternidad puede ser la labor más complicada, la tarea más difícil que hacer, en la que no sólo estamos nosotras. Y a veces, podemos necesitar ayuda.

¿Creéis que es importante buscar ayuda? ¿Lo habéis hecho?

viernes, 21 de marzo de 2014

16 AÑOS

Hoy hace 16 años. Media vida, desde que decidimos intentar esta aventura.
16 años desde que logramos entre auras y risas, superar esa timidez de juventud.
16 años de unir diferentes, intentando sincronizarlos aunque muchas veces alejados.
16 años de viajes, risas, sueños e ilusiones.

Y aunque no somos de celebraciones hoy es un gran día.

5 años desde que celebramos que empezabamos una nueva familia.
5 años hace que no sabíamos cómo empezar nuestro baile. Donde la improvisación y los grandes amigos tuvieron un gran peso.
Desde que empezamos el gran viaje que nos llevo al otro lado del mundo.
A descubrir que puede nevar en el Cañon del Colorado y que San Francisco a veces es una montaña.

16 años compartiendo momentos buenos y no tan buenos. Sacando lo bueno de cada uno e intentando dejar los malos a un lado.
16 años de experiencia y aprendizaje.
Donde han nacido nuestros niños y donde hemos crecido como personas.

5 años construyendo nuestro hogar, el hogar de nuestros niños.
5 años de proyectos, ilusiones, cambios.

Años, días, vivencias, experiencias, retos, caídas, complicidad, aprendizaje. Y lo que nos queda...

No somos de celebraciones, pero quería sacar esto. Sacarlo y dejartelo.
Gracias por estar siempre.

miércoles, 26 de febrero de 2014

ME HAN PEGADO

Me cabrea, mucho.

Me cabrea mucho que mi hijo de cuatro años venga diciendome que le han pegado e insultado en el cole.

Me cabrea.

En casa no se pega, a nadie. Nunca. En casa no se insulta, ni se usan palabras peyorativas. Cuidamos mucho lo que decimos.
No somos perfectos y por eso alguna vez levantamos la voz o decimos algo no del todo correcto. Y nos disculpamos.

Por eso me cabrea que mi hijo me diga que le han pegado o insultado sin motivo. Niños de su edad. Que le empujen o digan pequeñajo, que le den un puñetazo sin venir a cuento...

 Me cabrea.

Y me cabrea, no por los niños, si no por sus padres.
Niños a los que se ve solos, donde nadie marca límites.
Niños a los que se trata mal y maltrata.
Niños a los que no se respeta.
No tienen voz ni voto.
Niños a los que se grita, avergüenza y humilla.

Y eso lo he visto en el patio del cole. Tristeza.

Porque llamar llorica, quejica, pequeñajo... son palabras despectivas, aunque se las digamos a nuestro hijo (más por eso) cuando nos sacan de quicio.

Porque gritar y quitar las cosas a la fuerza o dar un manotazo, es tratar mal, aunque sea porque nos hemos enfadado con nuestro hijo.

Porque no hacer nada, ni decir nada, cuando nuestro pequeño pega o insulta, es no poner límite, aunque estemos cansados.

Porque no escuchar lo que nos piden o quieren nuestros hijos, no es respetar, aunque lo repitan mil veces.

Y será difícil, y a veces no sabremos que hacer, y nos desbordaremos. Nadie es perfecto.

Pero padres y madres, todo eso que haceis y no haceis, la forma de tratar a vuestros hijos, les hace ser como son.

Son nuestro reflejo. Y ese reflejo, afecta a los demás.

Tratemos a los niños como nos gusta que nos traten a nosotros.


sábado, 9 de noviembre de 2013

UN CAMINO


Estos días he estado pensando en la importancia que tenemos los padres para el desarrollo de los niños.

Somos su enlace con un mundo desconocido para ellos, a veces complicado, extraño y que da miedo.

Desde que nace el niño prueba, experimenta y observa lo que le rodea. Van pasando por fases que les ayudan a comprender el mundo; "todo a la boca", "tirar las cosas mil veces", tocarlo todo"... Incluso las rabietas son un momento de prueba, conocer los límites y sus propias capacidades.

Conforme el niño crece y va entrando en la sociedad las cosas son un poco más complicadas. 

En el cole tienen que enfrentarse a nueva gente (profesores, monitores, compañeros...), normas, relaciones... Y eso para un niño es complicado, y estresante!

Si ya es difícil entender los propios sentimientos y reacciones, ¿las de los demás? 

Entender por que un amigo se enfada, pega, no quiere jugar o ser tu amigo, ... en un lugar en que en cierta medida se sienten desprotegidos, y sin demasiadas herramientas para saber solucionarlo, ¿es o no estresante?

Y, para mi, ahí es donde entra mi papel como madre. Para hacer de enlace entre mi hijos y la realidad, para explicarles los por qué y los cómo, para intentar que todo sea menos complicado y creen sus propias herramientas.

Yo no quiero juzgar o valorar lo importante para mis hijos, ni menospreciar sus sentimientos y emociones.

Yo no quiero decirles qué y cómo tienen que sentir las cosas, ni como reaccionar.

Yo quiero acompañarles y compartir el camino, siendo el puente que une y no el carril por el que hay que seguir.

Yo quiero crecer con ellos y aprender juntos.

Y tú, ¿cómo lo ves?

martes, 29 de octubre de 2013

CAMBIANDO... CRECIENDO


Llevo unos días viendo a mi niño mayor.

Siempre ha tenido muy claro que quería y cómo. Quería su teta, sus brazos que le acogiesen y acompañasen y a su mama.

Sí, mi niño estaba enmadrado. Me necesitaba para todo y sólo le valía yo. Yo le comprendía y le acompañaba; a jugar, a conocer, a explorar...

Me necesitaba como enlace con el exterior. El mundo tan extraño y difícil de comprender para los niños.

Le costaba quedarse en cualquier sitio si yo no estaba. Y si era un sitio nuevo o personas nuevas se escondía tras mis piernas.

Pues este niño ha cambiado.

Ya no me necesita tanto para jugar, explorar y estar con los demás. Es capaz de hacer nuevos amigos de forma muy rápida y segura. De conocer sitios nuevos sin estar pegado a mi.

Es un niño extrovertido con quien conoce, con ganas de enseñar lo que sabe y de conocer cosas nuevas. El espacio ya no es extraño, lo conoce y sabe manejarlo.

Aun nos necesita. Aun es pequeño. Y seguiremos dándole todo lo que necesite; brazos, contacto, cariño, respeto...

Y estoy segura que tanta teta, brazos y apego algo tienen que ver... Que quizá, los niños necesitan enmadrarse para poder coger seguridad y despegar!

¿Tú que crees?

lunes, 21 de octubre de 2013

¿COMO EXPLICAR QUE VA A TENER UNA HERMANA?

Cuando estaba embarazada busque libros que ayudasen a mi mayor a entender que era eso de un bebe en mi tripa y una hermana.

Busque y pregunte. Alguno compre y otros me dejaron. Pero tenía la sensación de que ninguno explicaba realmente como sería en nuestra familia.

Yo quería que supiese que íbamos a seguir haciendo las misma cosas; dormir juntos, tomar teta, mimos, jugar...

Que aunque algunas cosas podía cambiar, mama y papa seguirían estando con él.

Que pasábamos de tres a cuatro, pero manteniendo lo que teníamos con él.

Los libros que conseguí hablaban del embarazo, o del parto, o de la vuelta a casa, o de sentimientos... pero así, casi como mono tema. Casi ninguno lo tenía todo.

Así que decidí hacerle un cuento. Nuestro cuento. En el que los personajes hiciesen lo mismo que nosotros y les pasase lo mismo.

Lo pensé, dibuje, coloree y puse texto, lo plastifique y grape. 

Fue un trabajo que me llevo mi tiempo ya que no soy pintora ni escritora. Pero salio de dentro y me resulto fácil.


De vez en cuando me pide que vuelva a leerselo. 

Cada vez que lo veo siento que ese cuento tiene un pedacito de mi embarazo, de los miedos e ilusiones que tenía y que ahora han desaparecido y cambiado.

Un cuento. Nuestro cuento.

viernes, 11 de octubre de 2013

EL PLACER DE COMPARTIR


Esta mañana, aprovechando que el mayor estaba en el cole y yo de excedencia nos hemos acercado hasta nuestro grupo de apoyo a la lactancia.

Digo nuestro ya que, somos socios y desde que nació la peque, nos acercamos a intentar apoyar y acompañar a otras madres.

Lo descubrí con mi mayor. Un grupo de madres formadas y con experiencia en lactancia que asesoran, apoyan y acompañan a otras madres y padres en la, a veces, complicada m(p)aternidad.

Son madres con experiencia, y las asesoras con formación, sobre lactancia que reciben a madres con dificultades, problemas y dudas con la lactancia y temas de crianza (sueño, vuelta al trabajo, alinentación complementaria...)

Es un espacio donde compartir miedos, dudas, experiencias... desde lo que cada madre ha vivido.

Esta mañana entraba una pareja por primera vez. Sus caras reflejaban la incertidumbre y ese no saber de llegar a un sitio desconocido.

En ese momento las asesoras estaban ocupadas. Ellos en la puerta sin saber que hacer. Así que me he acercado, les he dado la bienvenida y hemos empezado ha hablar.

Estaban con dudas y miedos. Normales cuando tu bebe solo tiene siete días y estas en un momento en que todo te da inseguridad a pesar de estar informada.

Al rato una de las madres con experiencia ha podido acercarse y aclarar las dudas. 

Cuando se han marchado, su cara era otra; calma, confianza y seguridad. 

Ese es lo que me gusta de los grupos de apoyo; llegas con dudas, miedos, desconfianza, inseguridad y un millón de dudas y te marchas con calma, dudas resueltas, seguridad y la sensación de haber sido comprendida y respetada.

Para mi es el placer de poder compartir lo que yo he aprendido, sentido y vivido con otras madres y padres, y sentir que además de información se comparte algo más; sentimientos, emociones y la unión de la maternidad.

miércoles, 9 de octubre de 2013

RESPETO, ¿RESPETO?

Según la RAE la palabra Respeto viene de respetus, atención, consideración.
1.Veneración, acatamiento que se hace de alguien.
2. Miramiento, consideración, deferencia.

Es una palabra que suele usarse. Algo que los adultos pedimos y esperamos de los demás; que nos atiendan, consideren, incluso acaten. Y que normalmente hacemos con otros adultos.


Sí, adultos, no personas, ya que cuando se trata de niños solemos pedir y exigir de una forma u otra, pero a veces se nos olvida dar.
En el tiempo que llevo criando a mi mayor he visto claras faltas de respeto hacia los niños, algo que entre adultos no toleraríamos.

Sueño; a veces pretendemos que se adapten a nuestras necesidades, marcando cuando y cuanto tiempo tienen que dormir (es decir, desde las 9 y del tirón, por ejemplo) muchas veces sin entender, saber o respetar que el sueño similar al de un adulto se adquiere con el desarrollo del niño. 
Es normal y necesario que un bebe se despierte por la noche y por el día, se llama instinto (algo puro que son los bebes) y que le lleva a asegurarse alimento, seguridad y protección.
Hay padres que no respetan los ciclos y aplican métodos no demasiado beneficiosos para que los niños no molesten por la noche (que el niño seguirá despertándose, pero ha aprendido a no pedir ayuda).
Y sí, todos los bebes y niños acaban durmiendo del tirón, durmiéndose solos y dejando la cama de los padres. Respetemos su ritmo y desarrollo.

Alimentación.
Los adultos pretendemos que los niños coman cuándo, como y lo que nosotros digamos, independientemente del hambre, gustos o apetencias.
Clarooo! Los adultos siempreeee comemos de todo, en la mesa sentados y nos acabamos todo el plato. Y si no es así, nos quedamos sin postre, salir, jugar...
Yo no como de todo, no me gusta todo, a veces como en el salón, otras de pie, o me hago un bocata porque me apetece...
Pero claro, un niño tiene que aprender, no podemos RESPETAR su desarrollo y dejar que sea su cuerpo el que le diga cuando tiene hambre y cuando esta lleno, o que es lo que más le apetece comer (sí, hay que controlar que coman variado y sano, pero si no le gusta la alubia verde pero si el puré de calabacín, ¿por qué tengo que empeñarme en que coma la alubia?) o como quiere comérselo.
Dejemosles que se autorregulen, para que sean adultos sanos y equilibrados

Actividades;
Estos días coincide que estoy viendo niños a los que no les gusta el cole (menores de 6 años) o la actividad extraescolar que toca.
El cole no es obligatorio hasta los 6 años y entiendo que hay familias que no hay otra opción que el que el niño vaya. Pero también hay otras que no.
Niños llorando, y padres cabreados, por no querer ir.
No RESPETAMOS que al niño no le guste, no le apetezca o no quiera... Tiene que ir y punto. 
La actividad, horario, y demás (hablo de niños de infantil) las eligen los padres. Puede que haya sido el niño consultado, pero dudo mucho que sea consciente de que es ir a pintura, deporte e ingles después del cole y siempre; independientemente del cansancio, gustos...
Por que,... ¿cuantos mayores dejamos de ir al gimnasio, ingles... porque estamos cansados, tenemos otro plan o simplemente llueve?
Los niños tienen que ir siempre, a todo. Haga el tiempo que haga, lo cansados que estén o les guste o no.
Valeeee, siiii a veces se cede... Pero después de haber insistido una y mil veces.
Respetemos sus gustos, intereses y momentos. Les haremos conscientes de sus intereses.

Decisiones;
Todas las decisiones las tomamos los adultos; qué hacemos (porque si hay algo que hacer el parque queda para el final), cómo y cuándo. 
Lo que se visten, comen, hacen, cuando descansan, a donde van y con quien...
No pasa nada porque un niño decida que ponerse (si prefiere ir en chándal al vaquero, o la falda roja con leotardos verdes, o si quiere un abrigo en lugar de otro) quitando el asegurarnos que se ajuste al tiempo. 
O qué hacer. Nosotros dejamos para otro día muchas cosas; por hacer otras, por estar a gusto con algo...
Dejemosles decidir en aquello que puedan y que desarrollen el poder de decisión.

Compartir; 
TODOS los niños tienen que compartir sus preciados juguetes con otros niños desconocidos.
Claroooo! Yo dejo mi móvil al primero que me lo pide en la calle y mi coche al que se sienta a mi lado en el bus.
¿Por qué no CONSIDERAMOS que la importancia que nuestros niños dan a sus cosas son igual de importantes para ellos que las nuestras para nosotros?
Respetemos sus cosas y enseñemosles a respetar las de los demás.

Muchas veces incoscientemente o por miedo, desconocimiento, perspectiva adulta... no respetamos los ciclos, gustos, intereses, desarrollo de nuestros hijos. Marcamos su camino según nuestra perspectiva, aun cuando ellos podrían tomar parte y ser parte y responsables de ella.

Respetemos a los niños y no hagamos lo que no nos gustaría que hiciesen con nosotros.

Pongamonos a su altura y veamos sus potenciales, desde el respeto, consideración y con atención. Seguro nos sorprendemos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Y VOLVEMOS AL COLE


Ayer comenzaron de nuevo el cole.

Mi mayor se paso el día anterior nerviosito, tan nervioso que no paraba de enfadarse y llorar. 

El verano lo ha pasado preguntándome cuando empezaba, y es que ha acabado aburriéndose.

Es un niño con mucha energía, que ahora juega a correr y saltar, y yo, con una bebe en portabebe tenía difícil seguirle.
Así que ayer empezó feliz, saltando, bailando y muy contento.

Yo no me lo creía.

Nos costo mucho la adaptación el año pasado, de hecho, hasta el final yo tenía que entrar con él, esperar un ratito y dejarle en contacto con la profe. Igual le paso el año anterior en la escuela infantil.

Tuvimos suerte con la tutora, que es un sol y lo acogió y acepto su ritmo desde el principio.

Hubo días que no quiso ir, días de quedarse triste, días que salía muy enfadado... Y alguno en que estaba contento y con ganas. Me decía que prefería quedarse conmigo que ir.

Al principio la adaptación fue complicada, por que además de clase tenía que quedarse a comer y un ratito en la guarde a la mañana, y lo llevo muy mal.

Yo me quede embarazada y por suerte en diciembre me dieron la baja, todo mejoro. Yo le dejaba y recogía en clase.

No fue por la tarde más que un mes en todo el curso. Al principio por que necesitaba su siesta, pero luego, prefería no ir. Y lo respetamos.

En abril, al nacer su hermana, volvimos un poco atrás. Le costaba quedarse, no quería ir...

Y así pasamos el curso. 

Ver que este curso empieza contento, con ganas y quedándose a gusto me hace pensar que el tiempo que necesito el año pasado por todos los cambios y el confiar en su ritmo a ayudado.

Quizá en unos días cambie, quizá siga contento. Sea como sea estaremos con él, a su ritmo y con sus necesidades. Entendiendo que su ritmo es así y necesita tiempo para hacerse a las nuevas experiencias.

miércoles, 28 de agosto de 2013

UNA PULSERA


Una pulsera. No una pulsera cualquiera. La pulsera del cambio.

Realmente no quiero dejar de gritar. No sólo dejar de gritar. Quiero dejar de ser brusca, levantar la voz, decir cosas no muy adecuadas, ... y sí, también gritar.

Y para eso necesito saber que hace que me altere (siiii, todo el mundo me dice últimamente que soy super tranquila, y lo soy, hasta que me altero y entonces aparece un monstruo).

Así que voy a ir analizando cada cosilla que no me guste (grito, mala forma...) con la siguiente formula;
 Día:
- Hora:
- A quien:
- Razón:
- Chispa que realmente me enciende (cual es la verdadera razón, normalmente es algo que tiene que ver con necesidad de control y cosas así)
- Como me sentía el momento antes? había algo que me molestase?
- Que estaba haciendo antes?
- Que estaban haciendo los peques antes (si es aplicable)?
- Estaban los peques cansados, hambrientos, sedientos?
- Que podía haber hecho mejor?

Y así poco a poco ir viendo las zonas calientes o de riesgo para modificarlas o eliminarlas. Y comprendiendo la base de mis reacciones.

Algo voy vislumbrando, pero aun queda un largo camino...

Y no, no quiero no enfadarme, es inevitable y bueno hacerlo, sino enfadarme de una forma coherente y menos agresiva.

sábado, 24 de agosto de 2013

LO QUE EL RINOCERONTE NARANJA ESTA HACIENDO POR MI FAMILIA


Llevo unos días con el reto del rinoceronte naranja, un reto que se ha difundido por la red y que siguen muchos padres y madres.
El reto de dejar de gritar a nuestros hijos esta suponiendo un importante cambio en mi y mi familia.
Mi objetivo es dejar de gritarle a mi hijo y pareja, pero también mi forma brusca de comunicarme con ellos.
A pesar de haber tenido que comenzar de cero varias veces ya estoy notando cambios tanto en mi como en mi hijo;
- Soy mucho más consciente de las necesidades de mi hijo y de los cambios o frustraciones que hacen que se altere.
- Estoy siendo capaz de racionalizar las situaciones estresantes.
- Voy consiguiendo frenar cuando empiezo a alterarme; aun no logro detectarlos a tiempo para que no se produzcan, pero sí para frenarlas antes de que vayan a más.
- Vamos cambiando la forma de comunicarnos mi hijo y yo. La comprensión y aceptación de los límites es mejor.
- Mi hijo esta mucho más receptivo y expresivo.

Estoy viendo que las cosas están cambiando a mejor y aun no he hecho más que comenzar.
Me queda mucho por delante para lograr mi reto, pero estos cambios me están ayudando a seguir muy motivada.
Mi hijo y mi pareja lo merecen.