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domingo, 29 de junio de 2014

SUEÑO FELIZ- DUÉRMETE CONMIGO


Hoy es el Día Mundial del Sueño Feliz, creado hace dos años y como defensa del sueño infantil y su ritmo, en contra de los métodos conductistas de adiestramiento en el sueño.
Se defiende la adquisición natural del sueño, sin interferencias ni acciones que vayan en contra del ritmo natural y la defensa de la necesidad de niños y bebes de dormir acompañados.
Este año el lema es "Duérmete conmigo".
Y tras nuestra trayectoria no podía dejar de participar en esta iniciativa.

Nuestro mayor siempre, siempre, siempre ha necesitado mucho apoyo para dormir y mantenerse dormido.

Siempre con su teta han sido cientos de despertares los que han llenado nuestras noches. Despertares con paseo, despertares con teta, desvelos...

Despertares que aumentaban o se mantenía según lo que hubiese pasado ese día, dientes, malestar, sueños...

Además de los despertares necesitaba contacto suficiente para poder permanecer dormido. Si yo me levantaba, él se despertaba, fuese recién dormido o por la mañana.
Y con noches así pasamos los primeros tres años. Yo trabajando y habiendo noches en las que deseaba que se hiciese de día, días duros de mucho sueño.

¿Por culpa de mi hijo? No, por tener que levantarme e ir a trabajar. Dar igual la noche que hubiese pasado y tener que rendir igual en el trabajo. No descansar y las exigencias laborales se mantenían.

Mi hijo, un bebe que estaba madurando su sueño, con sus propias vivencias que ya le marcaban.

¿Y qué hice? Adaptarme a la situación y buscar la forma de descansar lo máximo posible; colechábamos, cuando él dormía yo me quedaba con él, descansaba, leía... Pero mi día acababa con el suyo. Y estar en contacto fue la clave, no iba a pasar la noche de habitación en habitación, yo necesitaba descansar, y él estaba mejor así.

Embarazada preparamos su habitación. En la nuestra no íbamos a caber los cuatro. Y antes de que naciese su hermana llevábamos tiempo durmiendo en la suya. Sí, los dos. El padre sabe dormir solo.

Y ahora con la peque, somos tres. Duermen pegados a mi. Y mi mayor rara es la noche que a día de hoy (desde los tres años más o menos) con cuatro, se despierta. Y la peque duerme más tranquila que su hermano, pero necesita el contacto.

Los humanos somos seres que nacemos antes de tiempo, somos inmaduros y no somos capaces de defendernos solos, por eso un bebe busca la protección de sus padres. Por que al nacer no sabe donde está, solo conoce el cuerpo de su madre, y es lo que buscará.

 Y cada bebe es diferente, unos necesitan contacto constante y otros están más tranquilos a su aire. Lo importante es aceptar como son nuestros hijos y adaptarnos a ellos.

 En nuestra casa "Dormimos acompañados" porque es la forma más sencilla de descansar todos y porque los adultos nos adaptamos a los ritmos y necesidades de los niños y no al revés. Porque por algo somo adultos.

 Y ¿hasta cuándo? Hasta que ellos quieran, hasta que esten preparados. Mientras, disfrutaremos del sueño compartido.


Y por ello apoyamos campañas como esta, solo con nuestra experiencia, que quizá ayude a alguien, o no.








Y participamos en el carnaval blogero deMadres Cabreadas.




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viernes, 21 de marzo de 2014

16 AÑOS

Hoy hace 16 años. Media vida, desde que decidimos intentar esta aventura.
16 años desde que logramos entre auras y risas, superar esa timidez de juventud.
16 años de unir diferentes, intentando sincronizarlos aunque muchas veces alejados.
16 años de viajes, risas, sueños e ilusiones.

Y aunque no somos de celebraciones hoy es un gran día.

5 años desde que celebramos que empezabamos una nueva familia.
5 años hace que no sabíamos cómo empezar nuestro baile. Donde la improvisación y los grandes amigos tuvieron un gran peso.
Desde que empezamos el gran viaje que nos llevo al otro lado del mundo.
A descubrir que puede nevar en el Cañon del Colorado y que San Francisco a veces es una montaña.

16 años compartiendo momentos buenos y no tan buenos. Sacando lo bueno de cada uno e intentando dejar los malos a un lado.
16 años de experiencia y aprendizaje.
Donde han nacido nuestros niños y donde hemos crecido como personas.

5 años construyendo nuestro hogar, el hogar de nuestros niños.
5 años de proyectos, ilusiones, cambios.

Años, días, vivencias, experiencias, retos, caídas, complicidad, aprendizaje. Y lo que nos queda...

No somos de celebraciones, pero quería sacar esto. Sacarlo y dejartelo.
Gracias por estar siempre.

domingo, 9 de marzo de 2014

PARIENDO

 Quiero compartir nuestro parto, por si a alguién le puede ayudar.





Mi niña decidió nacer de nalgas, dos días antes de que nos hiciesen la versión externa.

En la semana treinta y siete y llevando desde la veinte sentadita agustito. En el hospital donde me tocaba parir la opción de parto vaginal después del primer hijo es a criterio del ginecólogo de guardia, así que desde la semana 32 y luego 36 estábamos bajo la amenaza de una posible cesárea.
El final del embarazo no fue nada tranquilo; revisiones de cuello de útero por riesgo de parto prematuro por antecedentes, contracciones en la semana 34, valoraciones de poco líquido por la gine que luego resultaron normales y el hecho de que la bebe estuviese de nalgas según protocolo.
La mañana del sábado 27 me levante sangrando, había pasado la noche con contracciones molestas y a pesar de sospechar del tapón mucoso fui a urgencias, allí me lo confirmaron y me dijeron que todo estaba bien.
Pase la mañana tranquila, con alguna contracción molesta e irregular que no paraba. Por la tarde se intensificaron en dolor y frecuencia pero nunca llegaron a ser regulares.
Pasamos la tarde con unos amigos, yo aguantando las contracciones mientras iba tras de mi niño. Mis amigos y pareja creían que eran de preparación y yo empezaba a mosquearme.
Después de comprar la cena, volvimos a casa. Le comente al papa que había que buscar plan c para esa noche por si me ponía de parto.
El plan a; era ir con mi marido y que mi madre se quedase con el niño, el plan b; que mi marido se quedase en casa y mi hermana me acompañase al hospital.
Por circunstancias ni mi madre ni mi hermana estaban en la ciudad. Llame a una amiga, pero no estaba. Finalmente mi tía, que casi me vio nacer fue la mejor opción para acompañarme.
Cenamos y dormí al mi hijo, aguantando contracciones cada vez más dolorosas que me paralizaban.
Me acosté esperando que parasen, pero no fue así. Eran las 11.20 de la noche.
Yo intentaba dormir pero en cada contracción tenía que levantarme de la cama. Alguna la pase sentada o a cuatro patas, pero al poco empezó a ser imposible estar así. Las contracciones me llevaban al baño. Inexplicablemente mi cuerpo me pedía ir allí y pasar la contracción agarrada al lavabo. Entre contracciones yo le pedía a mi cuerpo que parase, que necesitaba dormir.
Iba controlándolas para ver la duración y los intervalos.
Tenía miedo de ir al hospital, ya que no sabía que gine me tocaría.
Y tenía miedo de quedarme en casa y que luego fuese peor.
A la 1 vi que la matrona con la que hicimos las clases de preparación, estaba conectada al wasap y le mande un mensaje, ella me pidió llamarme y la llame yo.
Le explique como estaba, me comento que el qué hacer dependía de lo que yo quisiera; si me atrevía a un parto de nalgas o no. Yo le dije que sí, que era lo que quería ya que mi hija había decidido nacer así, que si en el hospital el equipo consideraba que podía hacerse, yo lo prefería.
Me comento que entonces esperase un poco, dependiendo de como me sintiese.
Seguí con mis contracciones, pasando de la cama al baño e intentando no despertar a mi niño, ya que dormimos juntos.
A las 4 desperté a mi marido y le comente como estaba, y le pedí opinión sobre que hacer. Decidimos esperar un poco y le pedí que pasase al cuarto del niño, y concentrarme en mi cuerpo.
Después de una hora donde las contracciones ganaban intensidad llame a mi tía para que pasase a buscarme.
El camino al hospital fue eterno, esta lleno de badenes y mi tía suele conducir rápido y más esa noche. Dos contracciones enormes llegaron en ese trayecto, creía que me daba algo. Mientras la ponía al tanto del plan de parto.
Al llegar la matrona vio que estaba muy tranquila empezó a preguntarme los datos del embarazo, al final tuve que decirle que estaba de nalgas y que me gustaría un parto vaginal.
Llamo a la gine. Hay tuve otra contracción que hizo pensar a la matrona que estaba más avanzada de lo que ella creía. Mientras llegaba la gine me hizo un tacto. "Estas de seis" me dijo.
En ese momento llego la gine y tras una contracción mas, vio que estaba en completa. Me comento que intentaríamos el parto vaginal dependiendo de la presentación del bebe. "Nalgas puras y cabeza inclinada" me pregunto si quería epidural ya que no sabía si daría tiempo a ponerla después. Le comente que en principio no.
En este intervalo pase dos señoras contracciones que ellas respetaban y donde me dejaban mi tiempo para pasarlas.
Me dijo que a pesar del plan de parto al ser de nalgas se consideraba de riesgo y tenía que parir en paritorio con ella y el anestesista por si acaso. Y mi tía no podría entrar, a pesar de su insistencia que para eso ella tiene su carácter.:)
Pase a la sala de dilatación. Aquí ya me deje llevar, había estado todo este tiempo controlando tiempos, comparando contracciones y esperando que encontraría en el hospital. Ya estaba allí e íbamos a por el parto de nalgas.
Y me deje llevar; me colocaron una vía por si acaso, en medio de una contracción, me pillo con la matrona a medio camino, mientras esta se disculpaba.
Me pusieron monitores dándome el movimiento que el cable dejase. Y nos quedamos solas.
Al principio pase alguna contracción agarrada a mi tía mientras me daba un masaje en la espalda, pero de repente me pedía tirarme a cuatro patas.
La gine me hizo un tacto (yo ya no las veía, solo oía que me pedían que me tumbase). Vio que quedaba un borde e intento borrarlo, pero vio que yo no aguantaba y salio un rato.
Me quede en la cama, sujeta por mi tía. Ella me animaba, masajeaba y acompañaba, me daba ánimos y apoyo.
Al final acabe agarrandome al respaldo levantado de la cama, notando como mi cuerpo se habría. Algo se deslizaba hacia afuera, me parecía alargado, como si fuese una pierna, me asuste ya que estábamos solas. De repente exploto, era la bolsa.
Me di cuenta que gemía, respiraba y empujaba, me abría y mi bebe bajaba.
Volvió la gine ha hacerme un tacto, no aguantaba en esa postura, me pedía que empujase hacia el culo, y aunque lo intentaba, sentía que me moría en esa postura. Mientras decía, "así no puedo, así no puedo" salte y volví a agarrarme al respaldo de la cama. Nos dejaron solas.
A veces notaba que recolocaban el monitor, mientras se disculpaban. Yo seguía empujando.
No veía y no oía más que a mi tía decirme, "tu puedes", "respira", "recuperate", "coge fuerzas" Yo entre en el momento "no puedo", sabiendo que era señal de que quedaba menos pero sintiendo tanta intensidad que pensé en la epidural. Yo misma me decía que ya estaba cerca.
En cada contracción empujaba, suave y notando como mi niña iba bajando, como mi pelvis y mi carne se abrían para dejarle paso.
Como mi cuerpo gritaba con cada espasmo y yo con él. Mi tía conmigo. Yo sudando. Ella poniéndome paños frescos.
Esto ya estaba, notaba que no quedaba nada.
Mi niña estaba entre mis músculos, abriendome.
Le dije a mi tía que llamase a la gine. Me pasaban a paritorio. "Puedes andar? Quieres hacer pis?" yo dije que sí para darme cuenta al instante que no podía. No podía moverme, mi niña ya estaba aquí.
Me pasaron en la cama y en el paritorio me pidieron que me tumbara, yo no podía ya que no podía dejar de empujar, pero no había otra opción, no podían arriesgarse.
En un respiro me gire, viendo o sintiendo más bien, que la cama donde había estado tenia todo preparado.
Hay vi un equipo de tres gines, matronas y más.
Mi tía había tenido que quedarse fuera, pese a volver a insistir en entrar. Volvi a empujar.
Notaba una gran presión, diferente a mi primer parto, ¡todo lo estaba siendo!
Suave y lentamente mi hija se deslizaba. Note como salia, suave, alargada. Notaba como mi carne se abría. Todo estaba en tensión. Creía que me rompía. Iba saliendo. Los brazos,...
Era intenso, muy intenso. El cuerpo estaba fuera, quedaba la cabeza. Mi cuerpo se partía. Lo último que sentí fue el aro de fuego.
Impresionante, mi hija había nacido. Después de verla el pediatra me la trajeron.
Mientras esperábamos que saliese la placenta la gine me revisaba, 0 desgarros ni dentro ni fuera. Todo bien.
Expulse la placenta por mi misma, cosa que no paso con el mayor.
Yo tiritaba. Estaba helada y me arroparon.
Me trajeron a mi niña.
Por fin la tenía en brazos. Nos olimos, saboreamos, tocamos...
Conoció su teta y no se separo de su madre a excepción de imprescindible (esto da para otro post:))
Al día siguiente pedía el alta voluntaria. Mi hija nació a las 8.10 de la mañana del domingo 28 de abril de 2013.

martes, 4 de marzo de 2014

QUERIDO DIARIO; CALENDARIO (MARZO)

Querido diario;



Las horas, los días, los meses pasan.
Los días llegan y se van.
Las hojas del calendario siguen pasando, casi sin darnos cuenta.
Cuando paro y miro atras veo todo lo que ha pasado, como habéis crecido, todo lo que habéis cambiado.
Cuando miro atras veo como era nuestra vida, sin vosotros, y como es ahora. Diferente, intensa, nueva.
Y los días pasan y siguen. Y vosotros creceis. Y me gustaría parar el tiempo, que el calendario no pase, que vosotros no crezcais tan rápido.
Pararlo y dejar este momento por un tiempo. Para disfrutaros, para no perder ningún detalle.
Pero no es posible, así que solo nos queda disfrutar cada instante sabiendo que lo que nos perdamos ahora, no volverá.





domingo, 16 de febrero de 2014

QUERIDO DIARIO; LUPA (FEBRERO)

Querido diario;
Esta cansada, inquieta, con sueño pero sin querer que sus ojos se cierren.

Nos tumbamos, nos abrazamos, toma teta. Se relaja. No quiere quedarse dormida.

Me acaricia la cara y yo a ella. Sus ojos se van cerrando, mientras, paso mis dedos por su frente, cejas, mejilla. Sus ojos se van cerrando.

Poco a poco se deja llevar por el sueño y mis dedos siguen recorriendo su cara, como pequeñas lupas que quieren analizar cada milímetro de piel. Miles de veces.


Hasta que cada milímetro quede resguardado en mi memoria.
Hasta que cada poro de mi piel sea capaz de recordar.
Hasta que ya no necesite lupa imaginaria para recordar.







Querido diario forma parte de un carnaval de blogs iniciativa de The Blue Monster, donde cada mes una palabra será inspiración. Cada post de no más de 200 caracteres y con las normas que aquí encontraras.

domingo, 26 de enero de 2014

QUERIDO DIARIO; ENERO- CAFEINA


Querido diario;

Siempre me ha salido de dentro, una forma de expresarme y sentir.

Una necesidad.

La forma de recargarme, de llenarme de energía, mi cafeína.

Bailar.

Desde pequeña he bailado. He bailado en clase, en la calle, en casa, dormida, despierta, en un coche, embarazada y con un niño en brazos. De todas formas.

Siempre ha sido una necesidad. Mi cafeína. Lo que me a ayudado a desconectar, reconectar y seguir.

Siempre me alivia, me ayuda a expresar, a sentir, a coger fuerzas. Incluso aunque no haya música.

Una forma de sentir. Una parte de mi. Yo.
















Querido diario forma parte de un carnaval de blogs iniciativa de The Blue Monster, donde cada mes una palabra será inspiración. Cada post de no más de 200 caracteres y con las normas que aquí encontraras.


lunes, 13 de enero de 2014

CRISIS DE LACTANCIA O CRECIMIENTO

Llevo unos días de poco dormir con la peque. 

Se pega toda la noche en la teta, de una a la otra y vuelta a empezar. 
No le vale chupete, ni mimos, ni achuchones. Solo teta. De una a la otra y vuelta a empezar.


Si a esto añadimos que tienen casi nueve meses y una curiosidad innata que hace que por el día este más a lo que ve que a la teta o a dormir, tenemos noches joteras.

Son normales estos ajusten cuando se da pecho, al fin y al cabo es una oferta- demanda que tiene que ir ajustándose, y ¿qué es más sencillo que, mamar más cuando más hace falta?

Suele haber varias sobre todo durante el primer año, para ajustarse a las necesidades de cada momento. Y serán más o menos intensa y duradera según el niño.

La solución; teta a demanda, para que el ajuste sea efectivo, y paciencia, mucha paciencia. Ayuda estar en calma en las tomas y ofrecer antes de que lleguen a llorar.

Seguramente serán unos días algo más duros, pero solo serán unos pocos días y luego todo volverá a la normalidad.

Es difícil que si dejamos que nuestro pecho se ajuste a la demanda tengamos problemas de cantidad o calidad, al fin y al cabo estamos diseñadas para dar de mamar.
Pero también es normal que las dudas e inseguridades nos ataquen; se quedará con hambre, mi leche ya no alimenta, me quedo sin leche... Sobre todo si el entorno opina así y nos llena de este tipo de mensajes.

Por eso es importante saber, comprender y pensar que es una fase, que en unos días pasa y cuya solución es seguir ofreciendo pecho a demanda.

Os dejo dos enlaces, ALBALACTANCIA y AMAGINTZA, donde lo explican y aclaran.

¿Habéis pasado alguna crisis? ¿Qué hiciste?

viernes, 10 de enero de 2014

RECONECTANDO


Se han acabado las vacaciones de Navidad. Para algunos padres y niños habrá sido un alivio, a mi me da pena, como me pasa cada vez que hay que volver a la rutina.

Prefiero no madrugar, no tener horarios ni prisas, hacer lo que nos apetece sin mirar el reloj.
Mi mayor tenía ganas de volver al cole, jugar con sus compañeros, jugar y jugar.

Y como cada vez que estamos de vacaciones mi mayor y yo hemos reconectado. Hemos vuelto a sintonizar nuestras frecuencias y ritmos, que durante el curso suelen alterarse por el estrés, y vamos en la misma frecuencia
Nos hemos vuelto a encontrar y a entender, lo que hace que estemos más tranquilos y nos comprendamos mejor.

Somos una familia que va siguiendo el ritmo de los niños, ajustandonos a ellos, pero en ocasiones el cansancio, rutina, prisas, hace que nos descontrolemos y perdamos un poco el compas.

Esta semana leía en el blog de Minerva y su Mundo y me servía para seguir reflexionando.
Estas paradas en las rutinas me ayudan a parar y ver lo que me gustaría conseguir, como me gusta estar con mis niños y como hacerlo.

Partiendo de la base de que ni soy perfecta, ni pretendo no enfadarme, sé que quiero dejar de reaccionar de determinadas formas en momentos concretos. No quiero, como dice Minerva en su blog, dejar que mi niña interior sea quien lleve las riendas. Quiero poder ayudarla y comprenderla, dejarle salir en los juegos, las risas, las confidencias... y que mi yo adulta sea la que maneje las situaciones de responsabilidad, estrés, educación...

Así que comienzo el año habiendo reconectado con mi niño, mi niña interior y mi yo adulta y sabiendo que quiero mantener este equilibrio.

Tengo un duro trabajo personal interior, que me llevará tiempo y que supone, aceptar qué y cómo soy.

sábado, 9 de noviembre de 2013

UN CAMINO


Estos días he estado pensando en la importancia que tenemos los padres para el desarrollo de los niños.

Somos su enlace con un mundo desconocido para ellos, a veces complicado, extraño y que da miedo.

Desde que nace el niño prueba, experimenta y observa lo que le rodea. Van pasando por fases que les ayudan a comprender el mundo; "todo a la boca", "tirar las cosas mil veces", tocarlo todo"... Incluso las rabietas son un momento de prueba, conocer los límites y sus propias capacidades.

Conforme el niño crece y va entrando en la sociedad las cosas son un poco más complicadas. 

En el cole tienen que enfrentarse a nueva gente (profesores, monitores, compañeros...), normas, relaciones... Y eso para un niño es complicado, y estresante!

Si ya es difícil entender los propios sentimientos y reacciones, ¿las de los demás? 

Entender por que un amigo se enfada, pega, no quiere jugar o ser tu amigo, ... en un lugar en que en cierta medida se sienten desprotegidos, y sin demasiadas herramientas para saber solucionarlo, ¿es o no estresante?

Y, para mi, ahí es donde entra mi papel como madre. Para hacer de enlace entre mi hijos y la realidad, para explicarles los por qué y los cómo, para intentar que todo sea menos complicado y creen sus propias herramientas.

Yo no quiero juzgar o valorar lo importante para mis hijos, ni menospreciar sus sentimientos y emociones.

Yo no quiero decirles qué y cómo tienen que sentir las cosas, ni como reaccionar.

Yo quiero acompañarles y compartir el camino, siendo el puente que une y no el carril por el que hay que seguir.

Yo quiero crecer con ellos y aprender juntos.

Y tú, ¿cómo lo ves?

martes, 29 de octubre de 2013

CAMBIANDO... CRECIENDO


Llevo unos días viendo a mi niño mayor.

Siempre ha tenido muy claro que quería y cómo. Quería su teta, sus brazos que le acogiesen y acompañasen y a su mama.

Sí, mi niño estaba enmadrado. Me necesitaba para todo y sólo le valía yo. Yo le comprendía y le acompañaba; a jugar, a conocer, a explorar...

Me necesitaba como enlace con el exterior. El mundo tan extraño y difícil de comprender para los niños.

Le costaba quedarse en cualquier sitio si yo no estaba. Y si era un sitio nuevo o personas nuevas se escondía tras mis piernas.

Pues este niño ha cambiado.

Ya no me necesita tanto para jugar, explorar y estar con los demás. Es capaz de hacer nuevos amigos de forma muy rápida y segura. De conocer sitios nuevos sin estar pegado a mi.

Es un niño extrovertido con quien conoce, con ganas de enseñar lo que sabe y de conocer cosas nuevas. El espacio ya no es extraño, lo conoce y sabe manejarlo.

Aun nos necesita. Aun es pequeño. Y seguiremos dándole todo lo que necesite; brazos, contacto, cariño, respeto...

Y estoy segura que tanta teta, brazos y apego algo tienen que ver... Que quizá, los niños necesitan enmadrarse para poder coger seguridad y despegar!

¿Tú que crees?

miércoles, 9 de octubre de 2013

RESPETO, ¿RESPETO?

Según la RAE la palabra Respeto viene de respetus, atención, consideración.
1.Veneración, acatamiento que se hace de alguien.
2. Miramiento, consideración, deferencia.

Es una palabra que suele usarse. Algo que los adultos pedimos y esperamos de los demás; que nos atiendan, consideren, incluso acaten. Y que normalmente hacemos con otros adultos.


Sí, adultos, no personas, ya que cuando se trata de niños solemos pedir y exigir de una forma u otra, pero a veces se nos olvida dar.
En el tiempo que llevo criando a mi mayor he visto claras faltas de respeto hacia los niños, algo que entre adultos no toleraríamos.

Sueño; a veces pretendemos que se adapten a nuestras necesidades, marcando cuando y cuanto tiempo tienen que dormir (es decir, desde las 9 y del tirón, por ejemplo) muchas veces sin entender, saber o respetar que el sueño similar al de un adulto se adquiere con el desarrollo del niño. 
Es normal y necesario que un bebe se despierte por la noche y por el día, se llama instinto (algo puro que son los bebes) y que le lleva a asegurarse alimento, seguridad y protección.
Hay padres que no respetan los ciclos y aplican métodos no demasiado beneficiosos para que los niños no molesten por la noche (que el niño seguirá despertándose, pero ha aprendido a no pedir ayuda).
Y sí, todos los bebes y niños acaban durmiendo del tirón, durmiéndose solos y dejando la cama de los padres. Respetemos su ritmo y desarrollo.

Alimentación.
Los adultos pretendemos que los niños coman cuándo, como y lo que nosotros digamos, independientemente del hambre, gustos o apetencias.
Clarooo! Los adultos siempreeee comemos de todo, en la mesa sentados y nos acabamos todo el plato. Y si no es así, nos quedamos sin postre, salir, jugar...
Yo no como de todo, no me gusta todo, a veces como en el salón, otras de pie, o me hago un bocata porque me apetece...
Pero claro, un niño tiene que aprender, no podemos RESPETAR su desarrollo y dejar que sea su cuerpo el que le diga cuando tiene hambre y cuando esta lleno, o que es lo que más le apetece comer (sí, hay que controlar que coman variado y sano, pero si no le gusta la alubia verde pero si el puré de calabacín, ¿por qué tengo que empeñarme en que coma la alubia?) o como quiere comérselo.
Dejemosles que se autorregulen, para que sean adultos sanos y equilibrados

Actividades;
Estos días coincide que estoy viendo niños a los que no les gusta el cole (menores de 6 años) o la actividad extraescolar que toca.
El cole no es obligatorio hasta los 6 años y entiendo que hay familias que no hay otra opción que el que el niño vaya. Pero también hay otras que no.
Niños llorando, y padres cabreados, por no querer ir.
No RESPETAMOS que al niño no le guste, no le apetezca o no quiera... Tiene que ir y punto. 
La actividad, horario, y demás (hablo de niños de infantil) las eligen los padres. Puede que haya sido el niño consultado, pero dudo mucho que sea consciente de que es ir a pintura, deporte e ingles después del cole y siempre; independientemente del cansancio, gustos...
Por que,... ¿cuantos mayores dejamos de ir al gimnasio, ingles... porque estamos cansados, tenemos otro plan o simplemente llueve?
Los niños tienen que ir siempre, a todo. Haga el tiempo que haga, lo cansados que estén o les guste o no.
Valeeee, siiii a veces se cede... Pero después de haber insistido una y mil veces.
Respetemos sus gustos, intereses y momentos. Les haremos conscientes de sus intereses.

Decisiones;
Todas las decisiones las tomamos los adultos; qué hacemos (porque si hay algo que hacer el parque queda para el final), cómo y cuándo. 
Lo que se visten, comen, hacen, cuando descansan, a donde van y con quien...
No pasa nada porque un niño decida que ponerse (si prefiere ir en chándal al vaquero, o la falda roja con leotardos verdes, o si quiere un abrigo en lugar de otro) quitando el asegurarnos que se ajuste al tiempo. 
O qué hacer. Nosotros dejamos para otro día muchas cosas; por hacer otras, por estar a gusto con algo...
Dejemosles decidir en aquello que puedan y que desarrollen el poder de decisión.

Compartir; 
TODOS los niños tienen que compartir sus preciados juguetes con otros niños desconocidos.
Claroooo! Yo dejo mi móvil al primero que me lo pide en la calle y mi coche al que se sienta a mi lado en el bus.
¿Por qué no CONSIDERAMOS que la importancia que nuestros niños dan a sus cosas son igual de importantes para ellos que las nuestras para nosotros?
Respetemos sus cosas y enseñemosles a respetar las de los demás.

Muchas veces incoscientemente o por miedo, desconocimiento, perspectiva adulta... no respetamos los ciclos, gustos, intereses, desarrollo de nuestros hijos. Marcamos su camino según nuestra perspectiva, aun cuando ellos podrían tomar parte y ser parte y responsables de ella.

Respetemos a los niños y no hagamos lo que no nos gustaría que hiciesen con nosotros.

Pongamonos a su altura y veamos sus potenciales, desde el respeto, consideración y con atención. Seguro nos sorprendemos.

jueves, 25 de julio de 2013

¿POR QUÉ DEJAN DE COMER LOS NIÑOS?

Esta mañana comentaba con una amiga que ella estaba preocupada porque su niña de cuatro años llevaba unos días sin comer apenas. La niña solo quería galletas, helado y yogurt. No quería “comida” a pesar de decir tener hambre.
Las ideas de mi amiga y las mías sobre crianza tienen matices parecidos pero formas diferentes. Cada uno educa y cría como quiere y puede, eso de entrada. Ella estaba agobiada por este hecho y después de varios minutos al teléfono no sé si le ha servido hablar conmigo o no.
He intentado trasmitirle lo que yo pienso cuando mi hijo de edad similar hace algo que llega a preocuparme; no comer de todo, no dormir,… y que tras haber leído mucho a Carlos González en “Mi niño no me come” y a Rosa Jove en “Dormir sin lágrimas” me han ayudado a tomarme con más calma, que no menos preocupación, esto de la crianza.
A mí me ha dejado o reafirmado algunas cosas que ya sabía; CUANDO UN NIÑO DEJA DE COMER ES POR ALGO.
Puede ser este calor aplastante que a los adultos nos deja agotados e inapetentes; ¿si a nosotros se nos quita el hambre, porque a los niños no?
El cambio de rutina, se acaba el cole, cambio de horarios y actividades, empezar actividades nuevas a veces en sitios nuevos (campamentos urbanos, abuelos, etc.) puede hacer que el niño se descoloque y lo acuse con la comida.
Nuevos hermanos, bien recién nacidos o algo mayores que comienzan a hacer gracia. Lo que suele llamarse celos o pelusa, que para mí es algo tan lógico como la necesidad de aceptar algo nuevo. Si ese niño que antes tenía toda la atención deja de tenerla por un hermano y además ya no hay cole, y la única forma de que sus padres le hagan caso es “portándose mal” o dando “problemas con la comida”, es normal que lo haga, es decir; cuando estoy entretenido o jugando no me hacen caso porque están pendientes de mi hermano, yo quiero y necesito que me lo hagan, así que ¿cómo llamo su atención?
O un cumulo de cosas.
Si un niño sano; sin problemas de salud, con energía y que sigue jugando, riendo, corriendo, etc. deja de comer, busquemos un motivo. Seguramente está pidiendo más atención en exclusiva, más estar pendiente de él, más estar.
Preguntémosles, dediquemos un tiempo en exclusiva a ellos (cada uno de los adultos), pongamos palabras a sus sentimientos y ayudémosles a encontrar otra forma de expresarlo.
Porque se nos olvida que los niños necesitan sentirse queridos, protegidos y que a pesar de los cambios nos siguen teniendo. Y si a las buenas no lo logran, lo harán a las malas.
¿No lo haríamos nosotros igual?