Tengo dos hijos que se alimentan de esta unión de palabras; TETA Y AUPA. Teta desde que nacieron y hasta que ellos quieran. Y aupa (contacto, porteo, aupi...) como alimento emocional esencial para los niños. Mis vivencias, opiniones e ideas para afrontar algo tan importante como la maternidad.
viernes, 23 de agosto de 2013
PEGADITOS!
Amontonados, apiñados, apretujados,... mejor dicho; muy juntitos. Así es como dormimos desde hace algunas semanas.
Como madre de un bebe de mucha demanda pronto aprendí que para sobrevivir con salud y sin accidentes, tenia que buscar lo más como para mí.
Tras dos meses con un bebe que me pedía teta cada hora o dos horas, de día y noche, empezó a ser peligrosa la dinámica de teta en un sofá, ya que yo acababa durmiendome antes que mi bebe, con el consiguiente peligro. Así que decidí pegar la cuna a la cama y darle pecho en ella, de forma que si yo me quedaba dormida y el bebe rodaba de mis brazos, lo haría a la cama.
Tras un tiempo y en vista que los vómitos de leche se espaciaban más, deje de sentarme en la cama para darle tumbada.
Entonces fue cuando la pediatra recomendó sacarlo de nuestra habitación, con la amenaza de que si no más tarde sería imposible.
Ja! -Pensé- paso de estar levantándose para ir de una habitación a otra toda la noche. Así que seguimos igual.
Cuando empecé a trabajar, al año, aun me lo plantee menos. Bastantes veces me tenía que despertar ya.
A los tres años y poco nos pasamos los dos a su cuarto y dejamos a papa en la cama grande.
Para entonces nuestra nena estaba de camino y ya no íbamos a caber todo en nuestro cuarto.
Así que cuando nació la peque la incluimos en nuestra cama de dos (es una cama nido con las dos camas niveladas, que para eso las puso la comodona de mama).
Ahora, aunque mi mayor ya duerme toda la noche (siiiii, llega un día en que lo hacen, y ya no necesita su teta) se mueve mucho y sigue buscando mi contacto, así que suele pegarse a mi.
Y la peque que, entre la teta y que a aprendido a girarse, también se va pegando a mi.
Así que yo duermo con dos niños que poco a poco se me van acercando más y más, hasta dejarme inmovilizada en la cama.
Y he descubierto que me encanta despertarme con mis niños pegaditos a mi. Tanto, que no puedo ni escaparme por las mañanas.
Y como madre comodona que es una, así seguiremos hasta que ellos ya no me necesiten a su lado para dormir. Mientras, seguiremos siendo tres para dormir.
martes, 20 de agosto de 2013
¿DE NALGAS?
Mi segunda hija
nació de nalgas. Sí,
de nalgas. Fue un parto hospitalario, pero un parto natural, contando
con un equipo completo de tres ginecólogas, anestesista, matronas,
auxiliares, por si algo no marchaba del todo bien.
Y ya son varias personas que, al
saberlo, me han preguntado cómo me atreví. Como no me hice o hicieron una cesárea,
que siendo peligroso habría sido lo mejor. A veces hasta ponen en duda si
llegue a ser temeraria, alguna persona incluso me lo ha dicho; “valiente temeraria”.
Y a mí no me hace demasiada gracia, ya que la primera que se ha preocupado por
el bienestar de mi hija he sido yo.
Porque no fue una decisión tomada
a la ligera.
Nuestra niña estaba desde la
semana 20 sentadita, a gusto. A pesar de moverse, yo la solía notar siempre en la
misma posición. Nos lo tomamos con calma, ya que siendo mi segundo embarazo
había mucho tiempo para que pudiese cambiar de posición.
En la semana 32 seguía de nalgas,
la gine que me correspondía en atención primaria me comento el protocolo a
seguir, a pesar de que aún quedaba tiempo; si en la semana 36 continuaba así, se
establecería fecha para la maniobra externa (maniobra con la cual intentan
cambiar la posición del bebe desde fuera) y si no daba resultado; cesárea.
A mí la cesárea me da mucho
respeto. Hoy día se habla de hacer cesáreas o de que le han hecho una cesárea
como si de tomar un café se tratase, y lo siento pero no. Es una intervención quirúrgica
donde abren el útero y sacan al bebe, debiendo coser luego. El post operatorio
es complicado, ya que hace falta cierto reposo y cuidados especiales.
Y para mí, con un niño mayor muy
demandante y un bebe recién nacido, se me hacía un mundo.
Como con nuestro mayor, hicimos
las clases de preparación al parto con I, una gran profesional y
excepcional mujer. Le comentamos las noticias y nos recomendó ejercicios y el
apoyo de técnicas alternativas, así como de los cambios en los estudios sobre
los partos de nalgas (http://www.elpartoesnuestro.es/informacion/embarazo/de-nalgas).
En la semana 36 y tal y como yo
sentía, nuestra niña seguía sentada, a pesar de todo lo que había hecho, ella seguía
sentada. Además la gine vio poco líquido en la bolsa y nos envió al hospital,
casi con diagnóstico de cesárea. Allí vieron que todo estaba bien.
Con todo esto yo nos dieron cita
para intentar la versión externa, una semana después. Y con toda la información
nos quedaba esperar y decidir.
Yo prefería que mi parto se
desencadenase sólo, es decir, darle tiempo a mi cuerpo y a mí bebe para que
decidiesen cuando era el momento. Pero todo eran incertidumbres ya que no
sabíamos que iba a pasar.
Sabiendo que había estudios que
demostraban que era viable un parto de nalgas, sabiendo que en el hospital que
me correspondía había un equipo que comenzaba a realizarlas, yo estaba
convencida de que prefería que mi hija naciese así. Y ¿por qué?
Porque una cesárea es una
intervención quirúrgica donde el hospital decide cuando saca al bebe y esto
supone un shock importante para el recién nacido ya que no atraviesa el canal
de parto ni de desencadenan las hormonas y estímulos del mismo.
Porque hasta hace unos años era
un tipo de parto que se realizaba de igual forma que el cefálico.
Porque si el equipo médico se
veía capaz de acompañarme y llevarlo a cabo, yo también.
Porque prefería ponerme de parto
y que mi hija decidiese cuando quería nacer.
Porque prefería que mi hija viviese
ese gran paso de la forma más natural posible, y si era de nalgas, que así
fuese.
Porque como mujer mamífera que soy me veía capaz de
hacerlo.
Estas eran mis razones. Y por
supuesto sabía que todo dependía del equipo médico que me tocase.
Tuvimos suerte. El equipo que
trabajaba la noche que llegamos de parto era justo la que consideraba que era
viable parir bebes de nalgas, habiendo tenido experiencias previas y asumiendo
los riesgos que esto supone.
Y parí. Parí a mi hija de nalgas,
en un parto natural, pero con todo el equipo técnico necesario por si algo se
torcía. Sabiendo que si algo iba mal acabaría en cesárea, en este caso
justificada y con todo el peso. Y yo siendo consciente de todo ello.
Todo fue genial. No hubo ningún
problema, respetaron mi intimidad y mis deseos hasta el expulsivo.
Yo parí como mi hija se merecía.
El equipo técnico tuvo ocasión de ver un parto de nalgas. Ojala dentro de un tiempo sea más
común y deje de verse como algo de locas.
Y jamás pondría en peligro la vida
de uno de mis hijos por salirme con la mía. Ellos son mucho más importantes.
Pero siempre veré y velare por lo que sea mejor para ellos. Y sí, un parto, aun
siendo de nalgas, es mucho mejor que una cesárea, para la madre y para el bebe.
(Cada
mujer debe sentirse segura a la hora de parir, por ello esta es mi
visión, no pretendo que todas las mujeres hagan lo mismo. )
sábado, 17 de agosto de 2013
POQUITO A POCO.
Llevo desde el lunes sin gritar!
He conseguido controlar mi rinoceronte naranja a pesar de tener malos momentos donde antes habría estallado.
He superado mañanas sola con los dos, el mayor aburrido y con el consiguiente malestar y a la vez la peque en momento crítico.
He logrado no saltar cuando a mi mayor le costaba dormir y yo estaba agotada.
He superado momentos de malestar con mi compi, donde ante habría acabado mal.
Y me siento bien.
Mi mayor esta tranquilo, más cariñoso, más feliz.
Ayer me dijo que ya no chillaba.
Y eso es mucho y me hace feliz.
Y me paro a pensar y creo que puedo mejorar. Dejar de chillar para siempre, o al menos una larga temporada; que sabemos que esto de los retos mejor poco a poco.
Y cómo;
Siendo más consciente que nunca de cuando empiezo a enfadarme.
Pensar en el rinoceronte.
Pararme.
Centrarme en respirar y calmarme.
Y buscar lo que realmente me molesta.
Cuando es con mi niño buscar que es lo que le pasa. Y cuando estamos fuera, pensar que él es lo más importante, no lo que digan o piensen los demás.
Esto es lo que de momento a mi me funciona.
Aun tengo pendiente hacerme con una pulsera que me ayude a recordar mi objetivo.
Así que seguiremos con nuestro reto. A por otra semana!
jueves, 15 de agosto de 2013
AMIGA
Tengo una amiga, una gran amiga que vive lejos.
Una gran amiga que conocí haciendo lo que las dos amamos; bailar.
Una gran amiga que me enseño lo que yo no conocía de mi.
Una gran amiga que confió en mi y me pidió y paso el relevo cuando ya no pudo seguir con su gran proyecto.
Una gran amiga con la que he compartido lo bueno y lo malo.
Una gran amiga que se marcho lejos, porque lo necesitaba, porque quería, por ser lo mejor.
Una gran amiga a la que he echado de menos cada día desde que se fue.
Una gran amiga con la que me hubiese encantado compartir el día a día de mi maternidad.
Una gran amiga a la que podría perdonarselo todo.
Una gran amiga que siento que siempre estará hay, aunque sólo hablemos por teléfono de vez en cuando.
Tengo una gran amiga.
Gracias mi mariposa por estar siempre bailando conmigo.
TRATA A TUS HIJOS COMO QUIERES QUE TE TRATEN A TI.
Estos días he estado en contacto con varias madres, madres con similares o diferentes formas de crianza y teniendo muy presente el reto de no gritar más a mis hijos, me he dado cuenta que a veces los tratamos como no nos gustaría que nos tratasen a nosotros.
Gritos, amenazas, castigos, malas formas, brusquedad, ...
Yo, si alguien me empieza a tratar así, me largo.
Los niños suelen recibir eso, además, de quien más quieren; sus padres.
Los niños necesitan mil explicaciones; de lo que ven, oyen, sienten...
Necesitan explorar y probar, experimentar con todo.
Necesitan entenderse y entender lo que les rodea.
Y necesitan personas adultas que les acompañen en el proceso, con calma y paciencia y siendo conscientes de que los niños son pequeñas personas que necesitan adultos que les acompañen.
Y podemos estar cansados, agotados, nerviosos, preocupados,... Pero ellos no son los responsables ni culpables.
Si tenemos que trabajar y nuestro niño se despierta por la noche (una y mil veces) lo que no nos deja descansar es tener que ir a trabajar, ya que si no tuviésemos que hacerlo, descansariamos.
Si estamos preocupados y nerviosos por algo que tenemos que hacer y nuestro niño nos pide jugar, llama nuestra atención y llega a enfadarnos. No ha sido él el responsable, ya que el niño pide lo que necesita y lo que ha hecho cada día, jugar contigo. Es tu nerviosismo por lo que tienes que hacer lo que te hace reaccionar así.
Tendríamos, como adultos que somos, que analizar las situaciones que nos hacen enfadar, y por lo tanto, reaccionar de forma desmesurada con nuestros hijos, para ser conscientes de cual es realmente el problema.
Nos daremos cuenta de que un porcentaje alto no es por motivo de nuestros hijos, sino de algo ajeno a ellos.
Deberíamos comportarnos, tratar y respetar a nuestros hijos como lo hacemos con los pares; amigos, compañeros, conocidos...
Nuestros hijos merecen mucha más atención, mejor trato y más respeto que cualquier otra persona. Y muchas veces se nos olvida.
lunes, 12 de agosto de 2013
NO QUIERO GRITAR MAS!
Llevo tiempo dándome cuenta que a
veces grito demasiado, soy persona y tengo mis defectos, y uno de ellos, que no
me gusta nada, es la forma en que a veces digo las cosas.
En casa seguimos una forma de
crianza basada en el respeto a los ritmos de los niños, no castigamos, no pegamos,
las cosas no son porque yo las digo y siempre priorizamos el bienestar de los
niños. Por este motivo, que yo, de repente pierda de esas formas los nervios, no
tiene sentido para mí. Ni mis hijos ni mi marido merecen
que les hable así, más cuando no son tanto las acciones que ellos hagan, sino
como yo me encuentre.
Esto me ha llevado un largo
proceso de asimilación y comprensión. He tenido que pararme a ver qué es lo que me afecta y hace que salte más mi ogro interior.
Llevaba tiempo pensando como
poder dejar de gritar, sabiendo que el cansancio y la actitud de los de fuera
pueden afectarme, pero no encontraba el pequeño empujón que me ayudase a
comenzar este reto.
A raíz de un blog de una mama
americana, con tres hijos que se planteó el reto de dejar gritar a sus hijos,
se ha creado en internet un reto para madres y padres que quieren dejar de
gritar a sus hijos, y que con unas pautas y el apoyo de varios foros se
pretende que cada persona se plantee sus metas y poco a poco vaya dejando de
gritar.
El reto es El desafió del
rinoceronte naranja; http://blogs.elpais.com/mamas-papas/2013/08/harto-de-gritar-a-tus-hijos-unete-a-nuestro-desafio-.html
Y marco unas reglas para poder
llevarlo a cabo;
1.- Su voz
debía mantenerse entre los niveles 0-4, considerados amigables (0 correspondía
a su nivel de voz habitual, y 4 a uno al borde del grito, suficiente como para
que los niños dejaran lo que estaban haciendo).
2.- Si
llegaba a gritar, debía regresar al día 0.
3.- En caso
de emergencia o que los niños estuvieran en peligro, podía alzar la voz hasta
un nivel 6 para captar su atención. Este tono equivale a un grito propiamente
tal y algunos signos de haberlo usado son lágrimas en los ojos de los niños o
portazos.
4.- Si alguna vez utilizaba un nivel 7 -el que describe como totalmente intencional, y lleno de maldad, nocividad e histeria- debía volver al día -2.
4.- Si alguna vez utilizaba un nivel 7 -el que describe como totalmente intencional, y lleno de maldad, nocividad e histeria- debía volver al día -2.
La madre
también se impuso una regla general: si ponía en duda el tono utilizado, quería
decir que no fue un buen tono y que, por lo tanto, era inaceptable.
Una vez
claras las normas de su desafío, "Orange Rhino" -ella en ningún
momento da a conocer su verdadero nombre- comenzó con su desafío, cuyo día de
término era el 6 de febrero pasado. Y lo cumplió. De hecho, en grandes letras
de color naranjo avisa en su blog que ya lleva más de 400 días sin levantarles
la voz a sus hijos. ¿Quieres saber cómo lo logró? A continuación el camino que
"Orange Rhino" recorrió para dejar de gritarles a sus niños:
Paso 1 Reconoce que necesitas cambiar; decídete y
comprométete totalmente a hacerlo: la madre reconoce que modificar un mal
hábito es en realidad un gran trabajo, que requiere muchísima energía y
concentración. Por esto, ella decidió tomárselo en serio y hacerlo su
prioridad. "Creí en él (el desafío) y en mí misma, y me prometí que haría
lo fuera para tener éxito", comenta en su blog.
Paso 2 Establece un objetivo: la mujer
aconseja que éste no sea demasiado vago ni tampoco abrumador, pero sí
motivacional y medible. "Escoge una meta que te ayude a gritar menos y
fomentar la confianza", alienta, y propone algunas alternativas a los 365
días: pueden ser 30 días sin gritar, 30 horas de acostarse sin levantar la voz,
una semana, etc.
Paso 3 Comparte tu objetivo, para poder rendir
cuentas: "Orange Rhino" aconseja contarles a familiares y amigos
sobre la propuesta, para que ésta sea "real" y no sólo una idea.
"Sí, fue difícil admitir que gritaba demasiado, pero sabía que era
importante tener un grupo de personas a quienes rendir cuentas y compartir mis
progresos", señala.
Paso 4 Crea una red de apoyo: elige a quienes te darán su respaldo para que puedas sobrevivir al desafío. Según la madre, deben ser cuatro tipos de personas:
1.- Aquellas a quienes puedes llamar cuando tengas ganas de renunciar y que siempre te dirán que no lo hagas, que puedes seguir adelante y que lo estás haciendo de maravilla.
2.- Aquellas a quienes puedes escribir cuando sientes que necesitas gritar y que sabes que te contestarán rápido con un "no lo hagas".
Paso 4 Crea una red de apoyo: elige a quienes te darán su respaldo para que puedas sobrevivir al desafío. Según la madre, deben ser cuatro tipos de personas:
1.- Aquellas a quienes puedes llamar cuando tengas ganas de renunciar y que siempre te dirán que no lo hagas, que puedes seguir adelante y que lo estás haciendo de maravilla.
2.- Aquellas a quienes puedes escribir cuando sientes que necesitas gritar y que sabes que te contestarán rápido con un "no lo hagas".
3.- Tus
propios hijos, quienes cuando se den cuenta de que estás a punto de gritar, te
lo harán notar enseguida.
4.- Una
comunidad de Facebook, donde puedas encontrar consejos, estímulo en los días
malos y refuerzo en los días buenos.
Paso 5 Identifica qué cosas, actitudes, etc.
gatillan tus gritos: la mujer sostiene que esto ayuda para que elabores un
sistema de alarma mental, identifiques los problemas pequeños, adquieras
conciencia de ti misma y crees un plan de medidas preventivas.
Paso 6 Comienza lentamente a practicar: como es difícil dejar de gritar de un día para otro, "Orange Rhino" recomienda seguir haciéndolo pero lejos de los niños (en el baño, en el dormitorio con la puerta cerrada, etc.). Luego señala que es posible reemplazar los gritos por sonidos, silbidos o cualquier cosa que venga a tu voz. "La clave aquí es repetir y aceptar que 'no siempre puedo controlar las acciones de mis hijos, pero SIEMPRE puedo controlar mi reacción'".
Paso 6 Comienza lentamente a practicar: como es difícil dejar de gritar de un día para otro, "Orange Rhino" recomienda seguir haciéndolo pero lejos de los niños (en el baño, en el dormitorio con la puerta cerrada, etc.). Luego señala que es posible reemplazar los gritos por sonidos, silbidos o cualquier cosa que venga a tu voz. "La clave aquí es repetir y aceptar que 'no siempre puedo controlar las acciones de mis hijos, pero SIEMPRE puedo controlar mi reacción'".
Paso 7 Continúa practicando: luego de
sobrevivir a la primera etapa de no gritar frente a tus hijos o reemplazar los
gritos por otros sonidos, podrás darte cuenta de que tienes el control sobre ti
misma para no levantar la voz. Así que, debes seguir trabajando hasta encontrar
tu ritmo.
Paso 8 Mantén tu meta siempre presente: haz lo
que sea necesario para recordar la promesa que hiciste. En su blog,
"Orange Rhino" cuenta que para lograrlo llenó su casa de adornos de
color naranjo, vestía ropa del mismo tono, ponía mensajes, etc.
Paso 9 Si gritas, persevera en tu desafío: la madre reconoce que debió recomenzar su reto en varias ocasiones, lo que la hizo sentirse desalentada. Sin embargo, comenzó a recordarse a sí misma que todo era un proceso y que tomaría tiempo. "Dejé de ser tan dura conmigo misma y cuando gritaba, me perdonaba, le ofrecía disculpas a mis hijos y prometía seguir intentándolo", relata.
Paso 9 Si gritas, persevera en tu desafío: la madre reconoce que debió recomenzar su reto en varias ocasiones, lo que la hizo sentirse desalentada. Sin embargo, comenzó a recordarse a sí misma que todo era un proceso y que tomaría tiempo. "Dejé de ser tan dura conmigo misma y cuando gritaba, me perdonaba, le ofrecía disculpas a mis hijos y prometía seguir intentándolo", relata.
Paso 10 Celebra cuando tengas éxito: la idea es
que seas creativa y que cada vez que no grites, hagas algo para celebrar:
levantar los puños en señal de triunfo, publicarlo en Facebook, llevar un
calendario e ir tachando los días en que no has gritado, etc.
Paso 11 Deja de gritar, comienza a pensar y continúa
en calma: el consejo de "Orange Rhino" es que cuando sientas que
quieres gritar, cierres tu boca, aprietes tus manos y cuentes hasta 10. También
que analices qué te hizo querer levantar la voz, qué puede calmarte y cómo
puedes proceder. Luego, continúa en calma.
Paso 12 Recuerda que no estás
sola: "Muchos creen en ti y están allí para ayudarte", asegura
la bloguera.
Así que he comenzado mi reto con
una semana y me apoyo en mi pareja y en este grupo de Facebook; rinocerontenaranja.
De momento llevo dos días sin gritar, siendo consciente de lo que hago y como y
con estados de “riesgo”, Iremos viendo cómo va el asunto.
sábado, 10 de agosto de 2013
CUANDO TIENES UN RATITO LIBRE
Ese momento en que los dos duermen y en lugar de hacer lo que hay que hacer me dedico a mi.
A leer, mirar cosas por internet, tomarme un café...
Cuando tienes un hijo y una vez has logrado adaptarte a él, o readaptarte después de cada fase de cambio, sabes más o menos cuando va ha dormir.
Sabes incluso, si el bebe es tranquilo, que por la noche, a partir de una hora, tienes tiempo.
Si tu bebe es inquieto y te necesita mucho, como lo es mi mayor, incluso te habrás adaptado a quedarte con él por la noche y tener tu espacio.
Pero cuando son dos... Un bebe y ya un niño, que no duerme siesta, la cosa se complica.
El mayor duerme de noche, sí, porque aunque parezca mentira, acaban durmiendo del tirón, pero de día no para.
Y el bebe lleva sus propios horarios. Con lo que el tiempo de calma es casi inexistente.
Por eso, momento como este, en que milagrosamente lis dos duermen y están tranquilos, hay que aprovecharlos con lo que nos ayude a recargar pilas; dormir, un café y periódico, escribir, leer... Lo que sea.
Improvisar y aprovechar el momento para seguir en día con energías renovadas.
A leer, mirar cosas por internet, tomarme un café...
Cuando tienes un hijo y una vez has logrado adaptarte a él, o readaptarte después de cada fase de cambio, sabes más o menos cuando va ha dormir.
Sabes incluso, si el bebe es tranquilo, que por la noche, a partir de una hora, tienes tiempo.
Si tu bebe es inquieto y te necesita mucho, como lo es mi mayor, incluso te habrás adaptado a quedarte con él por la noche y tener tu espacio.
Pero cuando son dos... Un bebe y ya un niño, que no duerme siesta, la cosa se complica.
El mayor duerme de noche, sí, porque aunque parezca mentira, acaban durmiendo del tirón, pero de día no para.
Y el bebe lleva sus propios horarios. Con lo que el tiempo de calma es casi inexistente.
Por eso, momento como este, en que milagrosamente lis dos duermen y están tranquilos, hay que aprovecharlos con lo que nos ayude a recargar pilas; dormir, un café y periódico, escribir, leer... Lo que sea.
Improvisar y aprovechar el momento para seguir en día con energías renovadas.
viernes, 9 de agosto de 2013
LO QUE ME HUBIESE GUSTADO SABER Y AHORA SÉ SOBRE LACTANCIA
Cuando fui madre por primera vez todo eran dudas e
inseguridades. Me encontré con lo que yo sentía, lo que había leído, lo que
creía conocer de mi bebe y lo que el entorno me decía.
Yo di a luz pensando que los bebes dormían y comían al
principio y podían estar solos algún ratillo, y me encontré con un bebe que me
necesitaba 24 horas al día, se resistía a dormir y tenía pánico a quedarse
sólo.
Eso hizo que los comienzos fuesen duros. Y que ahora, con la
distancia y la experiencia he visto que si hubiese sabido algunas cosas quizá
todo hubiese sido menos agobiante.
Sobre la lactancia, algo que puede ser difícil al principio
por el desconocimiento que existe a nivel cultural y en ocasiones la mala información
o consejos, con buen apoyo y asesoramiento puede convertirse en algo sencillo y
placentero.
Para comenzar con buen pie es importante el contacto piel
con piel desde el momento en que nuestro bebe nace. A veces los protocolos de
los hospitales lo dificultan, por priorizar otro tipo de prácticas, pero el
bebe nace con el reflejo de succión activado y predispuesto a seguir en
contacto con su madre.
Si colocamos al bebe desnudo (a excepción de gorro y pañal
si preferimos) sobre nuestro pecho también desnudo y algo recostadas, el bebe
en posición vertical sobre este se ira desplazando hasta nuestro pecho y se
enganchará de forma espontánea, siendo la forma más adecuada. Este agarre ayuda
a evitar grietas y molestias, ya que favorece el correcto agarre del pezón.
El pecho no tiene horario ni tiempo limitado. Es decir, el
bebe debe mamar a demanda, de forma que coma y cubra sus necesidades de la
forma que lo necesite y durante el tiempo que necesite. Hay bebes que maman
cada tres horas, pero es lo menos habitual, un recién nacido puede mamar cada
hora o dos horas, durante diez minutos o una hora. El no conoce de tiempos,
sólo sigue su instinto de supervivencia.
El pecho es más que alimento. Alivia, relaja, ayuda a
dormir, es contacto permanente, da seguridad, etc. está diseñado para cubrir
todas las necesidades de alimento y afectivas del bebe. Por ello la lactancia a
demanda y el contacto permanente con la madre ayuda a los bebes a tener todas
las necesidades cubiertas.
Un portabebés adecuado puede ser el mejor aliado para cubrir
las necesidades de madre y bebe. El bebe tendrá ese contacto constante que
sigue necesitando y la madre dispondrá de la libertad para poder hacer lo que
quiere o necesita; moverse, descansar, hacer cosas, etc.
Los primeros meses el bebe necesita el contacto permanente
con su madre. Sí, su madre, la persona que le puede proveer de todo lo que
necesita, y en ocasiones del padre. No necesita estar solo ni pasando de brazos
en brazos entre familiares y amigos. Sobre todo los primeros días, cuando la
lactancia se está instaurando es fundamental evitar este mareo para el bebe. Es
fundamental la calma para que la madre y bebe se conozcan e instauren la
lactancia y el apego.
En todo este proceso el apoyo del padre o pareja es
fundamental, para organizar y encargarse de tareas más terrenales; la casa,
comida, organizar visitas, reconocer las señales de cansancio de madre y bebe y
marcar límites, etc.
Y siempre que sea necesario, buscar el apoyo en grupos de
apoyo a la lactancia que puedan asesorarnos y ayudar con las posibles
dificultades.
Una buena información puede ayudar mucho.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)


