sábado, 30 de agosto de 2014

50 COSAS SOBRE MI

Está última temporada circula entre los blogs la iniciativa de contar 50 cosas de una misma.
Hasta ahora no tenía claro si participar o no, pero finalmente he decidido hacerlo, así que allá voy.
1. Me encanta bailar, soy capaz de bailar cualquier tipo de música e incluso bailar sin moverme.
2. Me encanta leer, cosa que ahora casi no puedo hacer.
3. Nunca he tenido grupo favorito de música.
4. No me gusta la moda, ni ir a la moda.
5. Soy tímida, aunque no lo parezca.
6. Soy yo bailando.
7. Amo ser madre.
8. Tenía instinto maternal desde muy joven.
9. Tengo pánico a los sitios pequeños y cerrados.
10. No pierdo tiempo preparándome.
11. No soy nada coqueta.
12. Encontré mi vocación de repente.
13. Soy muy casera.
14. Mi familia es lo primero.
15. He sido, soy y seré voluntaria.
16. Me gusta estar con gente.
17. Me encanta dibujar.
18. Me encanta jugar con mis hijos.
19. En cuanto hay ocasión me siento o me tiro al suelo.
20. Soy muy madrera.
21. Tengo amigas desde el instituto.
22. Me encanta dar abrazos.
23. Se me da bien dar masajes.
24. De pequeña quería leer y mi hermana no me dejaba.
25. Tengo muchos recuerdos de mi infancia.
26. El gris es mi color. Desde que soy madre también el naranja.
27. Soy sensible.
28. Soy perfeccionista.
29. Y algo testaruda.
30. Siempre estoy si me necesitan.
31. Me cuesta relajarme.
32. Soy culo inquieto.
33. Me encantaría ser matrona.
34. Siempre estoy con nuevas ideas en mente.
35. No me gusta la gente agresiva.
36. Me dan muchos prontos con mi pelo; tan pronto me lo corto como lo dejo crecer.
37. Ha veces hablo mucho.
38. Mi cara lo dice todo.
39. Mi próximo tatuaje lo he diseñado yo.
40. Soy un tanto rara.
41. Mi madre me compra la ropa.
42. No me gusta ir de tiendas.
43. Me gusta la repostería.
44. A veces usaba ropa de niña (desde que parí ya no me entra!)
45. No suelo maquillarme.
46. Me encanta tomar café leyendo.
47. Si estoy muy agobiada lloro.
48. No como comida con forma de animal.
49. Siempre he hecho danza o deporte.
50. Esto se me ha hecho largo!
Espero no os hayáis aburrido mucho!
¿Os animáis a compartir algo vuestro?

domingo, 17 de agosto de 2014

LLEGANDO AL FINAL

Me encuentro en un momento de duelo, duelo por mi reincorporación el próximo 8 de septiembre al trabajo, después de 21 meses de maternidad en exclusiva.

En mi segundo embarazo me dieron la baja a los 4 meses por riesgo en el puesto de trabajo. Esto me permitió descansar y disfrutar de mi embarazo, pero también acompañar a hijo en su proceso de adaptación al cole.
Pudimos dejar el comedor y que fuese yo quien le llevaba y recogía del cole. Disfrutar de las tardes libres, ya que en primero de infantil no le apetecía ir por la tarde.

Trabajar la llegada de su hermana pequeña, hablando, escuchando, buscando material y cuentos que le ayudasen a comprender, e incluso hacerle su propio cuento.

Disfrute de mi segundo embarazo con calma y bailando, preparándonos para su llegada especial ya que decidió nacer de nalgas.

Me permitió acompañar a otras madres en sus lactancias.

Disfrutamos de dos veranos completos y en exclusiva. De vacaciones, parque, ir a nuestro ritmo,... Y un segundo curso lleno de novedades y compañía completa en cada nuevo paso.

21 meses dedicada a mis hijos, disfrutando con ellos y buscando mi espacio, actividades que me han llenado y me han dado una tribu.

21 meses de ama de casa y madre, de bizcochos, magdalenas, punto y manualidades. Cosas que me relajan y hacen que me sienta bien.

21meses de acompañarlos en su crecimiento, en cada una de sus fases y en sus logros.

21 meses de felicidad.

Y ahora volvemos al trabajo. Un trabajo "de lo mío" con un horario adaptado a nuestras necesidades familiares y con u sueldo decente.
Pero un trabajo que hace que mi instinto se remueva, luchando entre lo que mi corazón quiere y mi cabeza considera que es necesario.

Hemos estado un año de excedencia, un año viviendo con un sueldo, ajustados pero bien. Pero que necesitamos cambiar para poder tener un poquito más de seguridad y tranquilidad económica.

Vuelvo a trabajar sabiendo que mi niña se queda en las mejores manos, sus abuelos, que están deseando cuidarla, como hicieron con su hermano.

Pero al fin y al cabo, y pese a todo, me separo de ellos, para ir a un trabajo con bastante carga emocional y un ritmo frenético. En un ambiente algo movido.

Y no puedo evitar sentirme triste, triste de no poder seguir disfrutando como hasta ahora y estar en cada momento que mis hijos lo necesiten.

Y se que tengo suerte, se que hay muchas madres que escasamente pueden permitirse cuatro meses en exclusiva, o que a pesar de necesitarlo no tienen trabajo al que volver, o que incluso desean fervientemente retomar su vida laboral.

Sé que soy y hemos sido afortunados.
Sé que seguiré disfrutando con y de ellos.
Sé que nos adaptaremos a los cambios.
Pero a pesar de saberlo, se que mi corazón me pide otra cosa, y eso hace que sienta desasosiego.

Y se que aun queda algo de tiempo, pero no puedo evitar que el pensamiento de la vuelta este presente.

Un buen motivo para disfrutar del verano al 150%, sabiendo que aun hay tiempo y que cada momento es único.

Y tú, ¿has vuelto a trabajar después de ser madre? ¿Cómo te has sentido?

viernes, 1 de agosto de 2014

LACTANCIA MATERNA, NUESTRA HISTORIA

El día 1 de agosto se celebra el Día Mundial de la Lactancia Materna, alargándose durante toda la semana con diferentes actos e iniciativas. En España se celebra en septiembre- octubre debido a la época estival.

Este año desde Maternidad Continuum ha decido organizar un carnaval de blogs, y aquí aportamos nuestro granito de arena.
Hace cinco años yo estaba embarazada y mi visión del tema era muy diferente a como es ahora.
No había visto mucha lactancia en mi familia, yo misma fui destetada debido a un periodo largo de ingreso hospitalario que no se lo puso fácil a mi madre, a los tres meses.
Para mi los bebes comían y dormían, esto último ellos solos en sus cunas con sus musiquitas y lucecitas, y en sus propios cuartos.
Los bebes tomaban teta un tiempo y luego empezaban con la comida.
Decidimos parir en casa por el pánico de mi compañero al hospital, entre otras cosas, y empezamos a informarnos y a formarnos.
Y empecé a cambiar.
Descubrí que la naturaleza del bebe, y con el respaldo de la OMS y la Asociación Española de Pediatría, era aconsejable la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y complementaria con otros alimentos hasta los dos años, a partir de hay hasta que mamá y bebe quieran.
También descubrí la naturaleza e instintos de los bebes, la importancia de piel con piel, el porteo, etc. Pero esto da para otro post.
Nuestros planes iniciales de parto en casa no fueron posibles. En la semana 35 me puse de parto y después de 26 horas nacía mi bebe.
Nada más nacer me lo colocaron encima unos segundos, suficientes para quedar enamorada de él, y se lo llevaron.
Fue duro para mi y para él. Ni el hospital donde estábamos ni el protocolo de neonatología contemplaban la lactancia a demanda ni el método canguro.

Por suerte a los cuatro día estábamos en casa.
Los primeros días fueron complicados, no teníamos experiencia como padres y nuestro bebe era tan pequeño. Surgían dudas, angustia, temor... Por suerte tenía el contacto de la matrona que nos iba a atender en casa y de dos grupos de lactancia.

En mi lactancia fueron y han sido fundamentales Amagintza y La Liga de la Leche . Ambas con diferente metodología y forma de funcionamiento son muy importantes a la hora del apoyo a las madres lactantes, tanto para buscar información, aclarar dudas o resolver problemas.

Sin duda mi primera lactancia fue dura pero placentera; mi bebe mamaba cada hora o dos horas de día y de noche, necesitaba la teta para dormirse y mantenerse dormido, mi reflejo de eyección era impresionante hasta más allá del año, fue su alimento principal hasta el año y medio...
Al cumplir el año la pediatra vio un posible frenillo (lo que me ayudo a entender muchas cosas) que no le había afectado en la lactancia.
Él continuo mamando hasta los tres años y medio. Cuando contaba con algo más de dos y medio me quede embarazada y a pesar de que la producción de leche bajo hasta mínimos, él siguió mamando.
Sufrí agitación del amamantamiento más o menos fuerte a temporadas durante todo el embarazo, incluso planteándome el destete por la angustia que me suponía, pero logramos superarlo con ejercicios de calma y negociación.
Cuando volvió a subir la leche había perdido el reflejo de succión y olvidó la mecánica de mamar, a pesar de ello siguió pidiendo teta en momentos concretos.
Con la peque seguimos con el pecho tras quince meses. Con ella ha sido más sencillo ya que mi información es mayor, más clara y en nuestra m(p)aternidad lo tenemos  todo bastante claro.
Aun y todo mi peque también es una gran mamadora, también tiene frenillo, aunque como a su hermano, no le ha dificultado la alimentación.
Durante estos casi cinco años he pasado perlas de leche, obstrucciones y mastitis como comente aquí, pero mi lactancia me ha enseñado mucho sobre mis hijos, sobre la maternidad y sobre mi misma.
También me ha enseñado que a veces no es fácil y que hay muchas mamás que lo pasan realmente mal, mamás que logran superar las dificultades y otras que no, igual que hay madres que deciden no amamantar.
Todas madres, amantes de sus hijos y buenas madres.
Creo, por mi experiencia, que es fundamental un buen apoyo e información en lactancia para lograr que todo vaya bien. Bien por iniciativa propia o buscándolo en profesionales o madres con experiencia.
Porque la lactancia materna es lo mejor para la crianza de un niño, pero lo fundamental es una madre tranquila y presente.

Por eso Feliz Día Internacional de la Lactancia Materna; Lactancia Materna, un triunfo para toda la vida.


lunes, 21 de julio de 2014

ME GUSTARÍA...

Estos días me estoy encontrado en las redes e internet noticias sobre secuestro de niñas en África, matrimonios de menores en campos de refugiados, avisos sobre como evitar violaciones, violencia de género.. que además de darme un coraje y rabia impresionantes me hacen, junto con otros temas menos violentos; la visión de la mujer en la publicidad, los cánones de belleza... plantearme muchas cosas en relación a mis hijos.

Tengo una niña y un niño. Al oír noticias de este estilo principalmente pienso en mi niña, como principal afectada (la palabra víctima no me gusta) pero al pararme a pensar un poco más veo la importancia que tendrá también mi hijo.

Estos días pensando en todo esto he analizado lo que me gustaría inculcarles a mis hijos, a los dos, para que cada uno pueda enfrentarse y vivir la vida de la forma más positiva.

- Me gustaría que amases sus cuerpos, con lo que tienen y son. Que viesen la belleza de sus formas, sean las que sean. Que se sientan poderosos con ellos, independientemente de que intenten venderles los cánones de delgadez o gordura, fuerza o ligereza.

- Me gustaría que sintiesen sus cuerpos como algo perfecto; entendiendo que es la menstruación, con sus ciclos y cambios, como dar y sentir placer con ellos, sus limitaciones y potencias. Ver positivamente todo lo que nos venden como algo negativo y que no lo es realmente .

- Me gustaría que fuesen fuertes para luchar contra las injusticias, tanto hacia ellos como hacia los demás. Que no acepten como algo normal las agresiones, vejaciones o insultos, aunque pretendan normalizarlos en algunos medios, ni hacia ellos ni a los demás. Pero que sepan defenderse frente a ellas en caso necesario.

- Me gustaría que luchasen por lo que consideran justo y creen que deben defender. Que peleen por aquello que quieren hasta lograrlo.

- Me gustaría que se aceptasen tal y como son. Conociendo sus límites y puntos fuertes. Y así poder potenciar todo lo que son.

- Me gustaría que fuesen felices con su vida. Habiendo elegido como vivirla, sabiendo lo que quieren y sintiéndose a gusto con ello.

- Me gustaría que se respetasen a ellos y respetasen a los demás.

Hoy día estamos condicionados por lo que nos venden en la publicidad, televisón,... Personas físicamente perfectas (altas, delgadas, sin imperfecciones...), con éxito laboral, familiar y social, con todos los medios materiales y que son felices por ello. Pero esto ¿es real? ¿Es posible?

Yo creo que no.
Creo que nos hemos desconectado de nosotros mismos, no nos escuchamos, no escuchamos lo que dice nuestro cuerpo, ni nuestra mente, solo perseguimos el ideal impuesto; perfección, canon de belleza, estereotipos, ...
La regla no se tiene que sentir ni notar, tenemos que comprarnos cientos de cremas para arrugas, celulitis, vientre plano, manos, uñas, pelo... Nuestra ropa y calzado tiene que quedarnos a la perfección, perfectamente limpio y planchado,... Casas impecables,grandes, conjuntadas, limpias, como catálogos...  Niños perfectos que no manchan, chillan ni lloran... Con trabajos de éxito y bien pagados...
¿De verdad? Alguien es así.

Hemos llegado a un punto en que nosotros no somos importantes y sí lo que tenemos o hacemos.
Donde no nos conocemos por que nos hemos desconectado, hasta tal punto, que no sabemos quienes somos.
Donde salirnos de esos valores que nos venden hace que nos sintamos mal.
Donde vemos lo que no tenemos, pero somos ciegos a los que los demás no tienen o han perdido. No vemos ni aquello que tenemos.
Donde estamos más preocupados de conseguir ese conjunto o móvil de última generación que ver como esta nuestro vecino o no digo ya ir más lejos (vivimos en un mundo lleno de conflictos de todo tipo)

Vivimos en un mundo donde en muchos espacios la mujer esta vista como objeto o mercancía, de compra- venta, de intercambio, como ser inferior al hombre.
Y aquí y más lejos esto es visible; niñas casadas a la fuerza, secuestros, violaciones, mutilación, ataques, violación de derechos,... violencia de género, acoso y desigualdad laboral, violencia obstétrica,...

Y yo no quiero eso para mis hijos. Así que intentare y luchare por lograr cada uno de los "Me gustaría..." por que se respeten y respeten, por que conozcan sus derechos y los defiendan, por que sean fuertes y no piensen que no hay nada que hacer y por aquellos que se marquen mis hijos.

Y a vosotras, ¿qué os gustaría?

sábado, 12 de julio de 2014

LO QUE LA MATERNIDAD ME HA DADO

Normalmente cuando se habla de maternidad se cuenta lo que ha cambiado en la vida de los nuevos padres, las cosas que se han dejado de hacer o incluso lo que se ha perdido.

Efectivamente, la maternidad cambia la vida, mucho. Pero parece que siempre es a algo peor.
No se tiene tiempo, ni la libertad de antes, hay muchas cosas que no se pueden hacer....

Yo me canso de leer y oír siempre comentarios negativos, así que aquí voy a recoger algunas de las cosas que me ha dado la maternidad;

- Me ha dado calma; me ha enseñado la capacidad que tengo para mantener la calma y paciencia, aunque a veces la pierda, y esa capacidad para recargárla con un suspiro.
Calma al oír sus espiraciones pausadas por la noche y a acompañárlas con la mía.
Calma para seguir su ritmo y su paso.

- A estar más centrada, sabiendo lo que quiero y como hacerlo.
Centrada sabiendo lo que es mejora para ellos y para nuestra familia.
Y centrada sabiendo lo que quiero para nuestra vida en común.

- Diversión. Kilos y kilos de diversión. Jugar, saltar, correr, ... Recuperar las guerras de cosquillas, los ataques de besos y los juegos en el parque.
Volver a escalar, meternos en la piscina de bolas y dar giros hasta caer mareados.
Jugar con ellos. Dejar a mi niña interior libre y disfrutar como ella lo hacía.

- Ilusión, ilusión por descubrir cosas nuevas, inventar tesoros y descubrir nuevos juegos.
Ilusión por ir descubriendo sus personalidades y formas de ser, cómo son.

- A ser mejor persona y comenzar a cambiar lo que no me gusta de mi. Ellos son nuestro reflejo, si algo de ellos no nos gusta o molesta, mirémonos a nosotros mismos.

- A "no hacer nada”, dejar las tareas de casa para después y sentarnos juntos a ver una peli, a jugar o a disfrutar de como ellos juegan.
Las cosas importantes pasan con ellos, no mientras limpiamos o ordenamos.

- Saber que es lo importante. Ellos. Nosotros y nuestra vida. Cada uno valora sus prioridades, mis hijos me han enseñado cuales son las nuestras, frente a dinero, viajes, coches, trabajo...

Por eso creo que la maternidad me esta ayudando a ser mejor, mejor madre, mejor persona. Y mucho a cambiado nuestra vida, cosas han quedado atrás y otras han dado un giro importantísimo, pero, para nosotros, merece la pena.

Y la maternidad, ¿qué te a dado de bueno?

domingo, 29 de junio de 2014

SUEÑO FELIZ- DUÉRMETE CONMIGO


Hoy es el Día Mundial del Sueño Feliz, creado hace dos años y como defensa del sueño infantil y su ritmo, en contra de los métodos conductistas de adiestramiento en el sueño.
Se defiende la adquisición natural del sueño, sin interferencias ni acciones que vayan en contra del ritmo natural y la defensa de la necesidad de niños y bebes de dormir acompañados.
Este año el lema es "Duérmete conmigo".
Y tras nuestra trayectoria no podía dejar de participar en esta iniciativa.

Nuestro mayor siempre, siempre, siempre ha necesitado mucho apoyo para dormir y mantenerse dormido.

Siempre con su teta han sido cientos de despertares los que han llenado nuestras noches. Despertares con paseo, despertares con teta, desvelos...

Despertares que aumentaban o se mantenía según lo que hubiese pasado ese día, dientes, malestar, sueños...

Además de los despertares necesitaba contacto suficiente para poder permanecer dormido. Si yo me levantaba, él se despertaba, fuese recién dormido o por la mañana.
Y con noches así pasamos los primeros tres años. Yo trabajando y habiendo noches en las que deseaba que se hiciese de día, días duros de mucho sueño.

¿Por culpa de mi hijo? No, por tener que levantarme e ir a trabajar. Dar igual la noche que hubiese pasado y tener que rendir igual en el trabajo. No descansar y las exigencias laborales se mantenían.

Mi hijo, un bebe que estaba madurando su sueño, con sus propias vivencias que ya le marcaban.

¿Y qué hice? Adaptarme a la situación y buscar la forma de descansar lo máximo posible; colechábamos, cuando él dormía yo me quedaba con él, descansaba, leía... Pero mi día acababa con el suyo. Y estar en contacto fue la clave, no iba a pasar la noche de habitación en habitación, yo necesitaba descansar, y él estaba mejor así.

Embarazada preparamos su habitación. En la nuestra no íbamos a caber los cuatro. Y antes de que naciese su hermana llevábamos tiempo durmiendo en la suya. Sí, los dos. El padre sabe dormir solo.

Y ahora con la peque, somos tres. Duermen pegados a mi. Y mi mayor rara es la noche que a día de hoy (desde los tres años más o menos) con cuatro, se despierta. Y la peque duerme más tranquila que su hermano, pero necesita el contacto.

Los humanos somos seres que nacemos antes de tiempo, somos inmaduros y no somos capaces de defendernos solos, por eso un bebe busca la protección de sus padres. Por que al nacer no sabe donde está, solo conoce el cuerpo de su madre, y es lo que buscará.

 Y cada bebe es diferente, unos necesitan contacto constante y otros están más tranquilos a su aire. Lo importante es aceptar como son nuestros hijos y adaptarnos a ellos.

 En nuestra casa "Dormimos acompañados" porque es la forma más sencilla de descansar todos y porque los adultos nos adaptamos a los ritmos y necesidades de los niños y no al revés. Porque por algo somo adultos.

 Y ¿hasta cuándo? Hasta que ellos quieran, hasta que esten preparados. Mientras, disfrutaremos del sueño compartido.


Y por ello apoyamos campañas como esta, solo con nuestra experiencia, que quizá ayude a alguien, o no.








Y participamos en el carnaval blogero deMadres Cabreadas.




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miércoles, 25 de junio de 2014

MI MATERNIDAD, EL CAMBIO

Llevo tiempo sin escribir, bastante. No por falta de inspiración o no tener temas a tratar, sino por encontrarme en un momento de trabajo interno que me ha tenido centrada en mí.
Todo comenzó con mi primera maternidad. Un parto e inicio de maternidad complicado por la brutal vivencia en la separación con mi hijo. Siguió con un bebe que me necesitaba constantemente, día y noche, sin darme tregua y con momentos de crisis y saturación.
Comencé a ver cosas que no me gustaban, algo que ya había percibido antes pero ahora me reflejaban al verdadero monstruo que salía cuando estaba saturada, cansada, agotada...
Y no me gustaba.
No era lo que quería para mi bebe, ni para mi familia, ni para mí.
No cuadraba con lo que queríamos y hacíamos gran parte del tiempo.
Y a pesar de intentarlo, vi que yo sola no podía con él.
Así que acudí a un profesional, alguien que pudiese ayudarme. Yo siempre he considerado que deberíamos tener médico,  fisioterapeuta... y psicólogo de cabecera, alguien que pueda ayudarnos a gestionar, conocer y manejarnos a nosotros mismos.
Después de un intento fallido, yo sabía que el cambio tenía que ser en mí, hacía adentro, y no en los demás. Busque otro profesional con el que estuve un tiempo largo, hasta mi segunda maternidad.
Con él encontré el motivo de mi monstruo, de donde venía, porque estaba, y me ayudo a contactar con mi niña interior. Encontré la base con la que poder empezar a cambiar eso que no me gustaba y que sabía que afectaba a las personas que más quería.
También me enseñó a aceptar mi cansancio, evitar el agotamiento extremo y a reconocer las señales que me mandaba mi mente para poder adelantarme a mi monstruo.
A aceptar que ser madre, trabajadora, ama de casa, amiga, compañera,... supone un esfuerzo impresionante que cuando no se duerme suficiente y hay un bebe muy demandante puede generar niveles de agotamiento extremo.
Sí, parece mentira, pero el sentimiento de supermama, el pretender poder con todo, añadido a temas que estaban escondidos desde mi infancia, hacía que todo esto, tan lógico, a veces se me escapase.
Comencé mi segunda maternidad fuerte, con energía renovada, perdonándome por sentirme así y con otra visión.
Y he seguido trabajando en mí, en conocerme y reconocerme.
En esta segunda maternidad he descubierto el poder del ciclo femenino, mujeres cíclicas con la luna y la menstruación, conectadas con la tierra y la feminidad, gracias a Casa de Luna y De mi maternidad y otros demonios he profundizado en el autoconocimiento, en mi niña interior, en afirmaciones que me ayudan a reconectar conmigo, seguir profundizando en mí y en mi esencia.
Gracias a talleres que he podido hacer con ella, a mi inquietud y necesidad de conocimiento, a no aceptar aquello que no me gusta de mi e intentar cambiarlo he vuelto a conectar con mi esencia. El monstruo ha desaparecido.
Sí que me enfado, sí que me agobio, me canso y agoto, me desespero a veces y aun me queda un largo camino por recorrer. Pero he cambiado. Siento que estoy, poco a poco más conectada con mi niña interior, con mi cuerpo y mi mente, con mi esencia.
Y ello me ayuda a estar más conectada con mis hijos, más centrada en la estabilidad emocional de todos, en poder acompañarles en su crecimiento como queremos hacerlo, desde el respeto, la comprensión, el amor, y el conocimiento de uno mismo.
Creo que es necesario que cada una de nosotras nos escuchemos y veamos si todo está como queremos que esté o si podemos cambiar, mejorar o hacer las cosas de otra forma. Si esto podemos hacerlo solas, en compañía, con un grupo de iguales o apoyo profesional. Y si no podemos, busquemos la ayuda necesaria para poder hacerlo.
La maternidad puede ser la labor más complicada, la tarea más difícil que hacer, en la que no sólo estamos nosotras. Y a veces, podemos necesitar ayuda.

¿Creéis que es importante buscar ayuda? ¿Lo habéis hecho?

lunes, 12 de mayo de 2014

LACTANCIA; OBSTRUCCIÓN, PERLA DE LECHE Y MASTITIS

Hará un mes pase la que espero sea la última mastitis. Digo espero, por haber sido al menos la sexta o séptima desde que comencé con la lactancia, hace cuatro años.

Comenzó con un pequeño bulto u obstrucción en la parte superior externa del pecho, al no ser tampoco la primera, en seguida empecé a colocar a mi bebe con la barbilla en dirección al bulto, a fin de que con fuerza completa de lengua y barbilla redujese el bulto.

Al poco apareció una perla de leche o punto blanco en el pezón. Tanto el bulto como el punto molestaban al mamar.

Seguí colocando a mi bebe con la barbilla en dirección al bulto, a la vez que daba masajes para intentar reblandecerlo en las tomas y en las duchas.
El punto blanco intente extraerlo manualmente y también con una aguja. Es importante esterilizar muy bien la aguja y hacerlo tras la toma, que es cuando suele estar más blanda y hacia afuera. Hay que tener cuidado y estar segura, si no se esta es mejor acudir a centro de atención a la mujer o matrona correspondiente.
A los dos días ambos problemas desaparecieron.

He de decir que llevaba un tiempo extrayéndome leche, o al menos intentándolo ya que nunca he conseguido sacar más de 20 ml por ambos pechos, ya que estaba donando leche para otra persona (tema que quizá trate en otro post).
En principio no debe influir el sacaleches en la generación de obstrucciones y mastitis, siendo en ocasiones recomendadas, pero tras mi experiencia he visto que puede ser el causante principal de mis episodios de obstrucciones y mastitis, ya que parece que me hacen aumentar la producción pero no extraen lo suficiente.

A la semana de superar, supuestamente, la obstrucción y perla de leche, comencé a sentirme mal; malestar general, dolor en el lateral del pecho y fiebre. Inmediatamente me puse alerta ya que son signos de infección y mastitis.

Al día siguiente apareció la zona enrojecida y aumento de los síntomas anteriores. Tras hablar con mis compañeras del grupo de apoyo a la lactancia decidí acudir a mi médico de cabecera para solicitar antibiótico. Al mismo tiempo comencé con antiinflamatorio.

El tratamiento de la mastitis no afecta al niño, ni el antibiótico ni la infección en el mismo.

Me recetaron antibiótico e ibuprofeno. Lo ideal sería realizar una analítica de la leche a fin de detectar la bacteria concreta y aplicar el antibiótico adecuado, pero no es algo habitual o que suela hacerse de forma sistemática, al menos en Navarra.

Al mismo tiempo que el antibiótico y antiinflamatorio comencé a tomar; lecitina de soja (ayuda a diluir la leche y así pasa más ligera por el conducto, a la vez que evita mayor retención) y prebiótico (en esta ocasión comencé con Lactancia Hereditus, específico para mastitis).
Mi bebe empezó a rechazar ese pecho, únicamente lo aceptaba dormida. Y como he comentado antes el sacaleches no era una opción. Es muy importante drenar la leche acumulada y extraerla completamente, así que lo hice de forma manual.
Llenaba la bañera con el agua lo más caliente posible. Dedicaba un par de minutos o tres a masajear el pecho de fuera hacia dentro de forma circular, a fin de ablandar el pecho, y entonces utilizando el pulgar hacia presión hacia afuera sacando la leche acumulada.
Tanto el agua como el masaje ayudan a que la zona este más manejable, la extracción manual es efectiva ya que notas donde esta cada bulto y puedes notar su dureza. La leche acumulada salía en tono amarillento y en forma de hilos.
Repetí la operación un total de tres días alternos, ya que la demanda de dos niños no me permitió hacerlo de otra forma.
El resto del tiempo colocaba a ratos el calor de una manta eléctrica y seguía masajeando la zona.
Al cabo de cinco días tanto la inflamación como la infección habían desaparecido. A pesar de todo seguí tomando el antibiótico hasta finalizar el tratamiento.

Es fundamental conocer la información y los síntomas de estos problemas a fin de poder actuar lo más pronto posible.

Me ha parecido importante compartir mi experiencia, por si alguien puede necesitarla.

¿Vosotras habéis tenido alguna vez algún problema en el pecho? ¿Tenéis algún truco en estas situaciones?